Jesús Blanco se encargó de ofrecer el ‘XXXI Pregón de la Hermandad’ ante un lleno absoluto en Santa Teresa
Emociones a flor de piel, palabras de elogio y un lleno absoluto fueron algunos de los ingredientes que han conformado el acto del trigésimo primer pregón de la Hermandad del Rocío, a cargo de Jesús Blanco, y que destacó por su marcado carácter cristiano.
“La Virgen es muy bonita pero antes hay que estar con el Señor, porque él te lleva a la Madre y ella al Hijo.
Es un pregón fuerte donde va a haber momentos muy emotivos”, explicó. Pero antes de que esta intensa emotividad recorriera a los numerosos asistentes que llenaban la parroquia de Santa Teresa, tuvo lugar una Función Principal de Instituto que estuvo presidida por el vicario de Ceuta, Juan José Mateos, y a la que asistieron las primeras autoridades de la ciudad, integrantes de otras cofradías y representantes de la comunidad hindú.
Totalmente arropado por los presentes, que arrancaban en aplausos con cada exaltación de la Blanca Paloma que hacía el pregonero, Blanco se mostraba más que orgulloso de ser el resonsable de pregonar a su hermandad. “Esto es un regalo y si el Señor me pide cualquier cosa, siempre estoy dispuesta a dárselo”.
El coro de la Hermandad del Rocío y el tamborilero Jose Macías, procedente de la localidad sevillana de Pilas, pusieron la nota musical a este evento en el que el hermano mayor, Juan Antonio García Ponferrada, también dirigió unas palabras al pregonero resaltando su valor como “ceutí, cristiano y rociero”.
Otro de los momentos más emotivos del acto se vivió con el reconocimento a Manuel Ribeiro, por su extensa colaboración con la hermandad a lo largo de los años.







