Los restos de Rafael Vargas Salinas, 'El Vargas', han sido incinerados en Algeciras. Una vecina será la encargada de cumplir con la voluntad
Rafael Vargas había dejado muy claro cuáles eran sus intenciones, una vez que falleciera. Había dejado encargado a una vecina, Mary, que durante los últimos años se había encargado de cuidar y preocuparse por atender tanto a Rafael como a su hermana María, que deseaba ser incinerado y que sus cenizas se esparcieran en el mar.
Le daba igual el sitio donde fuera. A las 13.00 horas se produjo la incineración de los restos de Rafael Vargas, ‘El Vargas’, un ceutí que no quería haberse marchado de su tierra, pero que durante los últimos años no tuvo más remedio que trasladarse a la ciudad vecina al otro lado del Estrecho porque sus condiciones físicas no le permitían vivir solo, en su casa de toda la vida, en los Grupos Alfau.
Mary nos contaba que María estaba muy afectada, porque los dos hermanos se encontraban muy unidos y que para ella iba a ser una pérdida enorme, ya que le iba a echar mucho de menos. Esta vecina lleva muchos años de amistad y de contacto con la familia Vargas.
Era las manos y los pies de los dos hermanos, quien les atendía, quien se preocupaba de llevarles al médico, quien ha acompañado a Rafael en sus últimas horas de vida. Nos comentaba que las piernas le han dado mucho problemas.
“Tenía muchas heridas. Había estado ingresado durante unos días en ‘Punta Europa’, pero la verdad es que se encontraba muy bien. Ha sido de repente”. En sus muchas conversaciones con ‘El Vargas’, Rafael seguía echando mucho de menos a Ceuta y a los ceutíes.
Recuerda muy bien cómo hace dos años, en 2016 fue la última vez que cruzó el Estrecho para llevarle un ramo de flores a la Virgen de África en el día de la ofrenda, el 4 de agosto. Estaba conectado a través del teléfono con muchos amigos que le llamaban constantemente y que le informaban de las últimas novedades de su ciudad natal.
El teléfono de Rafael recibió decenas de llamadas para dar el pésame
Uno de esos amigos que le telefoneaba con frecuencia y a quien también Rafael llamaba de vez en cuando era el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas. Escudo de oro de la Ciudad Autónoma, se le concedió por sus méritos en el año 2010.
También el Ayuntamiento de su tierra natal envió una corona al tanatorio de Algeciras para reafirmar que sus paisanos le seguían llevando en el corazón. Mary nos decía que no habían podido acudir muchos amigos, pero que el teléfono no había parado de sonar desde el mediodía del domingo para darle el pésame a su hermana María, como lo hizo el propio Juan Vivas.
Y nos volvió a repetir que Rafael murió con su amor por Ceuta en el corazón y que el mar será el lugar donde sus cenizas reposarán para siempre.
Quizás esperando que esas aguas que mecen el mismo mar para Ceuta y Algeciras le trasladen hasta esas playas de la Bahía Norte, hacia esas aguas de Ceuta, de una ciudad que reconoce a un hombre de gran corazón, que siempre se volcó cuando le necesitaron y que nunca dejaba indiferente a nadie, ya que cuando Rafael Vargas Salinas se presentaba en algún lugar había llegado ‘El Vargas’, una personalidad arrolladora.






