Hace ya varios meses que en un comentario editorial le recomendábamos al presidente Vivas la necesidad que tenía de acudir a la cabeza del Gobierno de la Nación y a la cabeza de su partido político. Que no quedaba más remedio que ir a ver al presidente del Gobierno. Incluso, muchos de sus colaboradores llevan tiempo dándole ese mismo consejero. Y todo, porque después de encuentros con la vicepresidenta del Gobierno, en dos ocasiones al menos, con varios ministros de ésta y de la anterior legislatura, de multitud de conversaciones, los grandes problemas que tiene ahora mismo la ciudad de Ceuta no encuentran solución. Y, desde luego, el principal es el tema de la frontera y de su entorno.
Las grandes infraestructuras que están prometidas llevan años de retraso y aún así, todavía algunas de ellas ni están ni se las espera. Por otro lado, está la necesidad de acuerdos con el Gobierno de Marruecos, prometidos por ministros como los de Interior y Exteriores, pero dónde nadie sabe nada de nada. Medidas que los ministros prometen como urgentes y que se dilatan en el tiempo. El paso de Vivas ha sido de valentía, acudir a la cabeza, porque es quien tiene la última decisión, es el presidente del Gobierno y Ceuta debe ser una prioridad de Estado.






