Hace dos años, es cierto, que me indigné porque el Obispado había prohibido a la Hermandad del Medinaceli que sus imágenes regresaran a la Iglesia de San Ildefonso de la barriada del Príncipe, donde habían estado toda la vida. Se las enclaustró en la Santa Iglesia Catedral, donde el Señor de Ceuta perdía todo ese halo de leyenda que posee y que le ha llevado en convertirse, junto a la Santísima Virgen de Africa, en la imagen más venerada de nuestra iconografía eclesiástica.
Es cierto que existía un enfado importante por parte de muchos hermanos, pero al final la disciplina imperaba y no se quisieron sacar los pies del tiesto, de manera que se acató con total humildad por parte de la Junta de Gobierno las órdenes emanadas desde el Obispado que, por supuesto, conocía la realidad del Señor de Ceuta por recortes de prensa, no mucho más.
Sin embargo, la buena noticia ha llegado. La Hermandad del Medinaceli reintegrará las imágenes titulares a la Iglesia de San Ildefonso cuando finalice la Semana Santa. Dos años después de haberse abandonado esta barriada, dándose como razón la marcha de los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca a su casa familiar del Sardinero, regresará el Señor de Ceuta al lugar de donde nunca debió haber salido, salvo en los días que se le traslada a la Casa de Hermandad para realizar la estación penitencial por las calles del centro de Ceuta.
Se podía haber realizado esta operación antes, porque el permiso del Obispado lo tienen desde el mes de octubre, pero han preferido que por parte de la Ciudad, que ha colaborado desinteresadamente en este tema, se remozara la Iglesia de San Ildefonso que presentaba un estado lamentable de abandono. Incluso, se ha buscado la fórmula para que quienes deseen subir hasta el Príncipe no tengan problemas para que les abran la Iglesia, ya que dos señoras viven en la zona alta del edificio anexo a la Iglesia.
Sigue habiendo partidarios de que las imágenes deberían permanecer en la Casa de Hermandad para que tuvieran más visitas de feligreses, pero también mantengo que quien de verdad desea postrarse ante los pies del Señor de Ceuta no debe tener problemas para subir hasta la Iglesia de San Ildefonso, porque si hay algo que no se debe perder en Ceuta son este tipo de tradiciones.





