Como sol que avanza en el sueño sin fin. Como luna que acaba en la noche sin semblanza. Así es la mirada del juicio”.
En realidad estoy inmerso en un cúmulo de sensaciones distintas relacionadas con mi identidad de articulista a tiempo parcial. Sirva éste para empoderar mi condición tal.
Yo, creo recordar, nací a la escritura con el oficio de compensar mis frustraciones como estudiante de periodismo. “Vamos a ver de qué va esto de la hoja en blanco. Si alcanzo un nivel aceptable quizá me dejen escribir en El Faro”– pensé más de una vez.
Ahora, tras veinte años a salto de mata, creo que he mejorado y he extendido mis dominios. Mi mente, mi corazón, y mis brazos se hallan sincronizados, y el material de mi escritorio en conjunción con el mundo de las ideas.
Llegados a este punto, la gran encrucijada, que marcará el ritmo de mis pensamientos: ¿puedo elevar mi potencial como articulista hasta alumbrar un relato mayor, manteniendo las necesidades del lector? Sin experimentación no hay resultados, así que os hago partícipes de esta aventura a la que me debo. ¿En qué sentido?
Hay dos formas principales de concebir el espacio que te ofrece una columna: el ser, o la actualidad.
¿Qué recorrido veo en el comentario de la actualidad político social, por otra parte necesario? Veo la denuncia de los cuatro usos que mancillan la pureza democrática: la demagogia (por inservible), la mentira (por indignidad), la arrogancia (por infructuosa) y el silencio cobarde (que no prudente, olvídese).
Y al revés, ¿Qué ganancia tiene poner en valor el ser de los hombres? Miles de puntos de luz se ofrecen en la hoja en blanco, y los episodios que alumbré en mi largo caminar dispuestos en orden de pureza.
No hay color. Nunca está de más recordar que el ser humano, como su propio nombre indica, tiene un “ser”, una esencia, una naturaleza, de donde todo nace y adonde todo conduce.
Estos días hemos asistido a una puesta en valor de lo que es la vida en estado puro, en la figura del malogrado padre Pajares. Bien, hemos de darle a la vida la gravedad que se merece, pero siempre, en todo tiempo y lugar. ¿Qué es lo que no se entiende en el mensaje del Amor?
Conclusión: Es mi plan entrar en crisis creativa con un buen ramillete de ideas, y aprovechar esta cita semanal para exponer mis progresos. No veréis política, pero sí, al menos, un lenguaje variado y de fácil lectura.
“¿Y si nunca dejáramos de crecer, como lo hace el árbol de la sabiduría, o como sus ramas, que sueñan con ser doradas?”.





