Este año comienzo mi colaboración de forma un tanto quijotesca. Puede resultar pedante para algún lector “papafrita”, pero son precisamente ellos, los papafritas carnestolendos, quienes me inspiran hoy. La cosa es que a través de una discusión entre Quijote y Sancho en un determinado pasaje del libro sobre si el objeto encontrado es una bacía de barbero o el yelmo de un caballero, el autor (un tal Cervantes, que no sé qué comparsa sacaba) hace un alegato en contra del pensamiento único e intenta explicar, o al menos eso entiendo yo, que cada individuo puede tener una opinión distinta respecto a algo y que todo depende del cristal con que se mire, y ahí es adónde voy yo. Resulta que en este carnaval nuestro, componentes y aficionados, como desgraciadamente en todo el pueblo de Ceuta entero, está muy, pero que muy extendido un pensamiento que si no es único sí que es el dominante o que prevalece sobre el resto y limita o condiciona a algunos autores a abrirse, sabiendo que la letra que muestre ese pensamiento contradictorio corre el peligro de quedarse en el cajón porque te la van a echar “patrás”. Este carnaval se está estancando por culpa de nosotros mismos, por no ser fiel a nuestras ideas, por no decir lo que se piensa, por no ser valientes. La valentía no es decir lo que piensa todo el mundo pero nadie tiene cojones de decir, puesto que en el fondo es lo que piensa todo el mundo y si lo dices tienes asegurado el éxito, la valentía está en que los autores que piensan diferente no tengan miedo al fracaso por decirlo.
Personalmente a mí se me ha achacado en ocasiones el ser un autor que no se moja, pero yo no estoy de acuerdo con esa apreciación, la cuestión es que me mojo en lo que considero importante para mi forma de ver las cosas. Recuérdalo, lo que para ti es una bacía de barbero para otros es el yelmo de Mambrino.





