Es tan burda la doctrina política de la mayoría de los partidos hablando continuamente de las ventajas e inconvenientes de que Cataluña se separe del resto de España en cuanto deje de ser parte de la Unión Europea o no, o de la balanza fiscal netamente favorable al resto de España como si esos fueran a ser los principales problemas de la secesión, que finalmente acaban aburriendo a los ciudadanos.
El problema fundamental es que Cataluña siempre ha sido una parte de España, nunca ha sido independiente, nosotros, todos los españoles, hemos recibido este Patrimonio de nuestros antepasados logrado después de muchos siglos de luchas contra los invasores, enfrentamientos entre distintos reinos y sin merma alguna hemos de trasladarlo a nuestros herederos. Y aquí no caben ni balanzas fiscales, ni Unión Europea, ni cuestiones de lenguas y ni mucho menos identitarias. En otras palabras, Cataluña es España como lo es Extremadura, Andalucía o Cuenca. Tanto vale las sardanas, las muñeiras o las sevillanas. Y esto, es lo, que todos los políticos no nacionalistas tienen el deber de defender.
¿Existe alguna Acta de Unión para Cataluña, como existe en Escocia o País de Gales, que sí han sido reinos, por la que si sus habitantes no están de acuerdo se puedan separar de Inglaterra, o en nuestro caso del resto de España? No, no existe. Existe la unión del Reino Aragón, del que Cataluña era un Condado, por el matrimonio con Isabel de Castilla de Fernando de Aragón. Solo existe la Constitución de 1978 y en ella, al contrario de lo que ocurre en otros países con más currículo democrático, como Francia, se permite que existan partidos políticos que propugnen la independencia de España, y además se les financia, el colmo de la estupidez. Pero así somos. Esos partidos, con arreglo al procedimiento expuesto en la Constitución si pueden impulsar la secesión de una parte del territorio.
La mediocridad de los políticos actuales rayana en la incompetencia más absoluta está llevando a España a un límite insospechable 30 años atrás. Las cuestiones denominadas “identitarias” no permiten gobernar el país con la normalidad debida, así desde el punto de vista económico no se respeta el déficit acordado con la UE, la deuda pública aumenta considerablemente y el gobierno se contenta solo con que se reduzca la prima de riesgo, mientras el caos de los proyectos de política energética hacen que el precio de la energía se triplique en los últimos 4 años y las partidas destinadas a I+D se reducen a la mitad desde 2009.Pero desde el punto de vista político, consideran que “se ha acabado el café para todos y que hay que catalanizar España”, esta es su receta.¿Por qué no valencianizar España , o andalucizar Galicia?
Y es que estos políticos no están acostumbrados a leer la Historia de España, porque cíclicamente esto en general, ha vuelto a suceder. Solamente hemos de recordar lo que Ortega y Gasset señalaba en las Cortes Generales sobre el Estatuto catalán de 1932 ”el problema catalán, como todos los parejos a él, que han existido y existen en otras naciones, es un problema que no se puede resolver, que solo se puede conllevar, y al decir esto conste que significo con ello, no solo que los demás españoles tenemos que conllevarnos con los catalanes, sino que los catalanes también tienen que conllevarse con el resto de los españoles” El nacionalismo, seguía diciendo Ortega, es un sentimiento que se apodera de un pueblo o colectividad y le hace desear ardientemente vivir aparte de los demás pueblos , mientras estos anhelan lo contrario, a saber :adscribirse, integrarse en una gran unidad histórica. En esa radical comunidad de destino que es una gran nación, esos otros pueblos sienten, por misteriosa y fatal predisposición, el afán de quedar fuera, exentos, señeros, intactos de toda fusión, reclusos, absortos de sí mismos. Terminaba su gran discurso señalando: “Yo creo, pues, que debemos renunciar a la pretensión de curar radicalmente lo incurable. Recuerdo que un poeta romántico decía”Cuando alguien es una pura herida, curarle es matarle”.
¿Han aprendido algo nuestro políticos desde 1932? En mi opinión, no. ¿Por qué si hemos de soportar el nacionalismo, no han de soportar también los nacionalistas el único poder del Estado? Ello supondría que el Estado estuviera presente en las Comunidades con todo su poder: Cumplimiento estricto de la legalidad estatal, Policía estatal, idioma español único en la Administración de Justicia y en todos los órganos periféricos de la Administración General del estado permitiendo el uso de la otra lengua conjuntamente en las dependencias de las CC.AA, Educación Justicia y Sanidad exclusivamente en manos de la Administración General del Estado, carreteras, puertos, aeropuertos, relaciones exteriores, exclusivamente en manos del Estado, televisiones y radios estatales defendiendo la unidad de España . Es decir cercenar el inmenso poder mediante las competencias cedidas fundamentalmente a las CC.AA. nacionalistas que lo emplean en contra de la única nación. De esta manera, todos tendríamos el lugar apropiado. Ambos nos soportaríamos. Claro, entonces seríamos, por ejemplo, Francia. La deriva actual nos lleva a confundir continuamente como manifestaba Ortega a que las palabras soberanía, federalismo, autonomía, se empleen con gran imprecisión, confundiendo unas con otras, siendo todo ello muy grave. Creo sinceramente que la gran mayoría de los políticos y gobernantes actuales creen que el metro de Londres es una unidad de medida.





