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El mito de los ‘pagapensiones’

Por Redacción
14/07/2013 - 08:57

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En efecto. Uno de los mayores y más manoseados mitos con que los apóstoles de la inmigración y de las sociedades multiculturales defendían la inmigración (legal e ilegal) en las postrimerías de los años 90 era el mito del “pagapensiones”. Se pusieron en circulación otros mitos, pero este de los “pagapensiones” dio mucho juego a los politicastros de las época. Se trataba, en suma, de que los inmigrantes que asaltaban por centenares nuestro país vendrían a jubilarnos antes de tiempo y a trabajar duro y, así, a pagarnos las pensiones mientras nosotros, los españoles de a pie, nos rascaríamos la barriga y viviríamos a todo trapo. No es preciso insistir en dar explicaciones una vez más. Ya he contado por activa y por pasiva que todo fue un puro engaño y una chapuza, chapuza de la que el ‘capital y el mercado’ sacaron, y sacan, tajada de esta inmigración. Y, además, las cárceles están llenas de “pagapensiones”. Acaso se confundieron y quisieron decir, en vez del  ‘mito’, el ‘timo’ de los “pagapensiones”. Se mire por donde se mire, esta inmigración (legal e ilegal) ha sido ruinosa para España y para el tejido social español. Lo que producen los inmigrantes en su conjunto no supera el 50% de lo que reciben. Por no hablar de la preeminencia que tienen esos inmigrantes, sobre todo los musulmanes, a la hora de recibir cheques para gastos, bolsas de comidas, casas y demás bagatelas en ciertas Autonomías y de Cáritas. No pocos parados españoles son tratados con cajas destempladas en esas instituciones. A propósito, ¿alguien ha oído alguna vez que un inmigrante (legal o ilegal) se haya suicidado?, porque españoles parados van unos cuantos.  
Pero un aspecto peliagudo sobre el que el común de los ciudadanos pasa de puntillas es el de la inmigración musulmana a Europa. No es necesario dar muchas explicaciones para darse cuenta de que la inmigración musulmana no gusta ni al español ni al europeo. Se la rechaza olímpicamente. Por este motivo los parlamentos de cada país y el Parlamento Europeo han legislado leyes que ellos llaman ‘antio-odio’, que no son más que leyes mordaza para meter en cintura al ciudadano que haga la más leve crítica al islam. Es decir, se le ha concedido a una religión extraña al continente europeo patente de corso para ponerla a cubierto de la libertad de expresión de los ciudadanos europeos. Lo nunca visto en Europa. Pues bien, el ciudadano europeo alberga la sensación de que Europa está siendo atacada por su más férreo enemigo, que después de la Reconquista y de los Sitios de Viena (1529, 1683), ahora lo está intentando de forma más sibilina mediante la infiltración en el tejido social europeo disfrazado de inmigración. Pero, ¿cuál fue, en puridad, el origen de las inmigraciones a Europa? Se ha señalado la mano de obra, condición no suficiente. En realidad, los europeos, en su afán de evitar las ideologías fascistas y nazi, se centraron en la difusión de los valores democrático-liberales, la propagación de los principios de respeto a las minorías étnicas y una actitud tolerante hacia los inmigrantes mismos. Sin embargo, estos criterios fueron utilizados por personas ajenas a los valores democráticos y liberales. Así caímos de la sartén al fuego.
Pero hete aquí que un sociólogo egipcio, Yahya Abu Zakariya, no deja en buen lugar la inmigración musulmana en Occidente en este vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=SkHQIfWCgbE. Está hablado en árabe pero se subtitula en inglés. Quien posea un conocimiento rudimentario de inglés lo entenderá. El sociólogo egipcio dice que el 80% de los musulmanes inmigrantes en el continente son pobres y viven de los servicios sociales de los impuestos que pagan los europeos, y que el Estado les entrega dinero para que compren comida, y que si ellos estuvieran en el mundo islámico se morirían de hambre. Cuenta, asimismo, que los Estados de los países europeos subvencionan a las asociaciones islámicas con ciertas cantidades para apoyar la diversidad cultural y religiosa y los representantes de las mezquitas roban esas cantidades. A veces, dice, te puedes encontrar un imán que emplea a su mujer de barrendera y después le dice que se quede en casa, y finge divorciarse, un divorcio sobre el papel, y cuando los servicios sociales le dan una casa a la mujer, vuelve con ella y alquila la casa en el mercado negro. Asimismo, cuenta que cuando los atentados de Madrid y Londres, y los que se suceden por todo el mundo, se pudieron ver imágenes de musulmanes jactándose de las matanzas al grito de “Allah Akbar”, y, sin embargo, “¿qué se espera que Occidente haga al respecto de tan podrida ética? “Simplemente lo ignora y los absuelve”.
Por otro lado, un intelectual pakistaní pone al descubierto el comportamiento de los inmigrantes musulmanes en Occidente en este vídeo subtitulado en inglés “Despreciable comportamiento”: http://www.youtube.com/watch?v=ewkDAgb4JMQ.
Para no cansar al amable lector, tan sólo unas pinceladas de lo que cuenta este intelectual. Dice que Occidente les abre las puertas a los inmigrantes musulmanes y allí pueden casarse con las mujeres de esos países occidentales, abrir su propio negocio, obtener la nacionalidad, construir mezquitas, cosas que cualquiera no puede hacer en los países musulmanes, y, sin embargo, esos inmigrantes no sienten afecto por el país que les acoge ni humildad. Dice el intelectual que “le sorprende que esos musulmanes que viven a sus expensas”, de los países occidentales, “escupan sobre ellos y sobre sus culturas”. “Incluso, a pesar de esto, Occidente te acoge y, sin embargo, ellos no te echan a patadas”. Se pregunta ¿por qué Brunei, país rico, no deja que medio o un millón de pakistaníes emigren allí? “Porque, responde, ellos saben que irán allí y arruinarán el país”. Estas declaraciones vienen a confirmar la sensación que tienen los europeos de que esos inmigrantes, en general, vienen a parasitar y a esquilmar la exhausta Europa, sin ningún miramiento ni pudor hacia sus culturas, en detrimento de los españoles. (Aviso a navegantes: Como de costumbre, no maten al mensajero).

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