Llueve! Afuera un fuerte viento con sonido de tempestad, que cimbrea los viejos cristales del ventanal del lavadero. Mi corazón se inquieta pensando en el viento tempestuoso que lo agitó en los tiempos pasados, y me pregunto: ¿Quedará aquí algo de mi, cuando me vaya? Aunque el viento de la vida haya querido destruir.
¡Cesa la lluvia, sale el sol y con su fuerza van reflejando un arco de colores, mi corazón late alegre, tranquilo, viendo tras mi ventana brotes de rosas en el jardín, aún después de la tempestad.





