Hace unos días se ha celebrado el Día Mundial de los Cuidados Paliativos, con esto se persigue concienciar a la sociedad sobre la importancia y necesidad de apoyar la implantación y desarrollo universal de los cuidados paliativos. El lema de este año ha sido “Compartiendo el cuidado” poniendo de relieve el papel de todas aquellas organizaciones e individuos implicados en proporcionar cuidados de calidad al final de la vida. Así pues, trata de destacar cómo la colaboración entre proveedores de servicios, gobiernos, hospitales, enfermos crónicos, cuidadores y miembros de la comunidad, es vital a la hora de ofrecer cuidados de calidad a aquellos que los necesitan.
Lo que se pretende con esta concienciación, tanto a la población como a las autoridades es recordarles que todas las personas tienen derecho a una asistencia sanitaria de calidad, científica y humana por lo que la asistencia al dolor del paciente al final de la vida “no debe considerarse un privilegio, sino un derecho”.
Una cosa es segura en la vida, todos nos vamos a morir en algún momento y siempre esperamos, confiamos y rezamos porque ese momento llegue lo más tarde posible, y en forma rápida, sin embargo hay mucha gente en el mundo que no tiene esa suerte de morir rápida y tranquilamente, y puede pasar años siendo presas de enfermedades degenerativas y dolorosas, como cáncer o sida. La OMS. define a los cuidados paliativos como el cuidado activo y total de los pacientes en el momento en que su enfermedad no responde a las medidas curativas, dando al enfermo terminal una muerte sin dolor, apoyándolo a él y a su familia en esta etapa difícil, y conste que no se habla de eutanasia, se trata de ayudarle a morir lo mas cómodamente posible, de ayudarle a la familia y a él a despedirse tranquilamente y sin miedo. La enfermería tiene una labor muy importante con estos paciente y familia al ser su contacto mucho más directo que el de los médicos y además ellos nos ven mas cercano y sobre todos los cuidados y es ahí donde entramos nosotros los enfermeros, estamos preparados para CUIDAR tanto a los pacientes, a los cuidadores, como apoyar al cuidador principal para que no se agote, enseñándole cuales son las herramientas y apoyos necesarios que le pueden servir para evitar el desgaste físico, emocional y económico que conlleva una situación así.
Se trata de acompañar al enfermo y a la familia en todo el proceso de la enfermedad, de darle alivio del dolor y otros síntomas angustiantes, pero sin olvidar que el paciente y la familia hay que tenerlos en cuenta, para su tratamiento y sus cuidados, ellos son parte activa para escoger el que mas le convenga, siempre alentándolo para que lleve una vida activa mientras le sea posible.
En España existen 420 equipos específicos de cuidados paliativos, distribuidos por toda la geografía, aunque no de una forma homogénea. Pero desgraciadamente todavía no son suficientes, debido al número tan alto de enfermos que lo precisan , aproximadamente 250.000 personas cada año precisan cuidados paliativos para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida perdida a causa de una enfermedad avanzada o en fase terminal. Muchos de estos pacientes (más de 5.000 al año) son niños o jóvenes menores de 19 años. Para ellos, desgraciadamente, los recursos específicos son todavía muy escasos (tan solo tres unidades en España). Todos sabemos que estamos viviendo épocas de crisis pero con la salud no debería de haber recortes sino todo lo contrario fortalecer todas la disciplinas sanitarias pero insistiendo en la medicina paliativa y sus cuidados, porque no debemos olvidar el progresivo envejecimiento de la población y el aumento del número de personas con dolencias crónicas o degenerativas, dando lugar cada vez a mayor número de enfermos que padecen al final de sus vidas un sufrimiento intenso. De ahí la importancia de incluir los cuidados paliativos como parte de la cartera de servicios de los programas nacionales de salud.
Las personas mayores son la memoria de un pueblo y maestros de la vida. Cuando una sociedad no cuida a sus ancianos niega sus propias raíces, simplemente sucumbe o desaparece. Cuidemos a nuestros pacientes terminales con dignidad y calor humano, el mismo que nosotros desearíamos tener.





