Hoy domingo y cuándo esta colaboración llegue a manos de aquellos que se animen a leerme, cosa que agradezco, los distintos colegios electorales de nuestra ciudad habrán abierto sus puertas y los respectivos presidentes manifestado en voz alta: “empieza la votación”. Atrás han quedado los distintos actos y acontecimientos acaecidos en la precampaña y posterior quince días establecidos por ley para que cada uno de los partidos políticos que hoy concurren a estas elecciones informara al electorado de sus propuestas y programa. Horas de visitas, encuentros con la ciudadanía, entrevistas, debates, mítines, etc., en definitiva, los medios habituales para expandir el mensaje a base de un esfuerzo diario que únicamente se vio aparcado en señal de apoyo y consideración a los hechos ocurridos en Lorca. En este sentido los distintos medios de comunicación han tenido una especial participación y sus profesionales se han esforzado en estar al pie del cañón al lado de la noticia. Otra cosa es la independencia de algunos.
A nivel local la campaña afortunadamente no ha tenido incidentes negativos destacables, si exceptuamos varios de carácter dialéctico entre líderes y miembros de algunas candidaturas que también forma parte de las estrategias a utilizar en este período. La tensión subió algunos grados en la recta final, pero a estas alturas ya se sabe qué interés mueve a cada uno en estas situaciones.
La noticia y creo que esta ocasión, más que nunca, es la unanimidad en todos y cada uno de los partidos y agrupaciones que concurren a los comicios en pedir a la ciudadanía que acudan a votar, fomentando la participación masiva y que sean las urnas quienes realmente manifiesten con sus resultados la opinión del pueblo. La democracia ofrece esta posibilidad a cada uno o una que tiene la consideración de elector, quién con su voto libre al partido que quiera o su emisión en blanco está manifestando que tipo de gobierno desea para defender sus derechos y obligaciones.
Esta libertad de elección es un derecho que nos da el sistema democrático, por encima de la opinión de movimientos y maniobras de grupos o miembros afines a ciertos partidos. ¿Qué sentido tiene entonces la presencia de miembros de listas de partidos ajenos al PSOE y el PP en las concentraciones de los últimos días tanto en Ceuta como en otras ciudades españolas? Simplemente el de intentar sacar rédito político a esta situación y aprovecharse de la situación.
Desde esta columna animo a la participación de los y las ceutíes a la fiesta de la democracia, acudiendo a los colegios electorales y votando libremente.
Suerte a todos.





