Quizá algún día haya que acudir a la hemeroteca para contemplar escenas como las que ayer se vivieron nuevamente en la frontera. De momento, es posible contemplar los atascos personalmente. Es una realidad que se puede ver casi a diario y, especialmente, cuando después de varios días festivos, los porteadores retoman su actividad.
Incluso hay ceutíes que no tienen necesidad de desplazarse hasta la frontera para asistir al espectáculo de las largas colas de vehículos aguardando durante horas para poder pasar a Marruecos. Los residentes en las proximidades de los accesos a Loma Colmenar, al Hospital Universitario y a la barriada del Príncipe tienen la posibilidad (habría que decir la desgracia) de contemplar los atascos desde casi sus propios domicilios.
Algún día se pondrá también fin al espectáculo de decenas y decenas de porteadores esperando en la playa del Tarajal. Aún no es posible determinar cuándo tendrá lugar ese acontecimiento ni a quién tendremos que agradecer los ceutíes que por fin el tránsito entre ambos países se desarrolle con la normalidad que supone no tener que estar esperando horas y horas. Ayer las colas volvieron a adueñarse de la frontera y afectaron a un buen número de residentes en las barriadas próximas, que no pudieron utilizar sus vehículos o que se vieron atrapados en los atascos. Por desgracia, no se trata de un hecho puntual sino de un problema crónico que se lleva repitiendo mucho tiempo. Las inversiones en la infraestructura del paso fronterizo se presentan como la esperanza de que esta situación acabe solucionándose. Aunque estas mejoras sin duda contribuirán a aliviar los atascos y las esperas, todavía está por ver que sean las medidas definitivas. Es muy probable que atascos como los de ayer continúen ocupando páginas y páginas de los periódicos antes de que se conviertan en hechos que sólo sea posible rememorar en las hemerotecas.





