Rosario Montoya Manzano, bailaora gitana de muy buena raza flamenca, más conocida en este mundo del arte del baile con el nombre artístico de la La Farruca. Hija del legendario bailaor Farruco, se cría en el mundo del baile, compartiendo escenario con los mejores artistas flamencos de su época.
La crítica la destaca “como una mujer de gran voluptuosidad en escena, cuyo baile es una contínua invocación a las musas”.
–Procedente de una de las dinastías de bailaores, hija y madre de ellos. ¿Cómo considera que se está trabajando el flamenco hoy día?
–Creo que el flamenco debería tener otro lugar, el flamenco puro, no ese de pacotilla, porque hoy día se le llama flamenco a cualquier cosa, a eso que dicen que es flamenco lo mastico pero no me lo trago.
–¿Cómo se ha tratado a este arte para haber llegado hasta ese punto?
–Se le está dando patadas por todos lados, y en cambio debería tener un lugar grandioso porque es nuestro legado, es parte de nosotros, de nuestra cultura y nuestra historia.
– ¿Se valora más fuera de nuestras fronteras que en nuestro propio país?
–Por lástima sí, es así. En cualquier lugar del mundo se le da una importancia y un respeto enorme digno de lo que se merece, y en cambio aquí no se estima ni la mitad.
– Porque al final de todo esto, ¿qué es para usted el flamenco?
–El flamenco para mí es mi corazón, soy yo. Es mi forma de vivir, mi forma de sentir. Nunca podría desprenderme de él, y mucho menos vivir sin este arte.
– ¿Hay cosas que se están perdiendo con las nuevas generaciones?
–Absolutamente, en mi familia bailamos todos flamenco, y lo hacemos porque otra cosa no sabemos hacer, pero aún así va cambiando no es el flamenco de antes.
– Entonces ¿cree que hay alguna diferencia en la manera de bailar de sus hijos y de su padre?
–Sí por supuesto, es una escuela de la que él estaría muy orgulloso, porque sus nietos bailan como él quería, pero hoy por hoy todavía no le han quitado las botas a mi padre.
– ¿Qué Farruca se subirá a las tablas hoy?
–Llego a Ceuta con gran ilusión porque hace muchos años que no estoy aquí. Y simplemente lo que yo presentaré será mi corazón, y espero y sé que lo van a sentir .






