Durante los últimos meses hemos comentado en este espacio editorial que se ha producido una simbiosis entre destacados dirigentes del Ministerio de Educación con un equipo en la Dirección Provincial de Ceuta que lleva adelante un cambio profundo en la propia situación educativa de nuestra ciudad.
Este mismo entendimiento se puede trasladar a la Universidad de Granada. La llegada de Pilar Aranda al Rectorado ha supuesto un soplo de aire fresco para una de las Universidades con más prestigio de nuestro país, pero igualmente, a un interés desmedido por lograr que el campus universitario de Ceuta eleve cada día más su calidad. El anterior decano de la Facultad de Educación, Economía y Tecnología, Ramón Galindo, ha sentado unas bases sólidas. A él le correspondió el traslado y la verdad es que todo marchó sobre ruedas. Ahora ha llegado un nuevo equipo, con una gran ilusión, que viene a mejorar todo lo memorable. En la Facultad de Ciencias de la Salud ha tomado posesión la persona que, a buen seguro, más sabe de los avatares de la Enfermería en Ceuta. Los dos juntos, con ese impulso que desde Granada insufla Pilar Aranda, son buenos mimbres para seguir mejorando la vida universitaria de Ceuta. Todo es ilusión y ojalá que las buenas palabras de quienes se convierten ahora en protagonistas nos lleven a buen puerto.





