Después de una campaña electoral en la que no faltaron acusaciones y reproches, finalmente llegó el día de las votaciones y se eligió presidente de la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos. Ganó Juan Moreno, que continuaba así el cargo durante otro mandato más.
Parecía que una vez finalizado el proceso electoral, las aguas volverían a su cauce. Así era de esperar porque la labor que hay que hacer en las barriadas es mucha y los vecinos reclaman soluciones, no esperan que quienes están en disposición de resolver sus problemas se enzarcen en discusiones que no tienen demasiado que ver con sus preocupaciones diarias.
La polémica por la presentación o no de las cuentas no debería ocupar más tiempo por parte de los representantes de las barriadas. Está constatado que existen dos posiciones que difícilmente van a llegar a un punto de acuerdo. Para estas situaciones existen los tribunales, para reponer los derechos de quienes sienten que han sido pisoteados los suyos o para determinar hasta qué punto tiene razón quienes los reclama.
Y mientras llega la sentencia, que como siempre que cae un asunto en manos de los jueces en nuestro país requiere un tiempo nada corto para su resolución, lo deseable sería dejar aparcado ese asunto y centrarse en continuar trabajando por las barriadas, por los vecinos, que son a quienes se deben y por quienes están en el cargo unos al frente de la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos y otros al frente de sus respectivas barriadas. Eso sería lo deseable, lo sensato y lo que aconseja el sentido común.
No obstante, eso no significa que quien crea haber detectado alguna irregularidad tenga que mirar hacia otro lado, sino que cada asunto tiene su ámbito donde debe ser debatido y si el entendimiento no es posible, hay que recurrir al arbitrio, que en este caso es función de los tribunales.





