Como cada año por estas fechas, el centro escolar Santa María Micaela está de celebración entre sus alumnos más pequeños. Por ello ayer comenzó el tradicional festejo del acto de graduación por parte de uno de los cursos del último año de Infantil. Fue una emotiva ceremonia que conmemora simbólicamente el final de una etapa, la de Educación Infantil, para dar comienzo el próximo curso a una nueva, la Primaria.
El acto contó con gran asistencia de público, formado en su mayoría por los familiares de los graduados.
Una emotiva e inolvidable jornada para todos los presentes, en la que los alumnos recibieron su orla y su birrete de graduación que lucieron, la gran mayoría, con una imagen que despertaba la admiración de las profesoras y, muy especialmente, de sus madres y padres, que no quisieron perderse por nada el importante momento vivido. Por supuesto el evento debía quedar para el recuerdo y por ello no dudaron en hacerse con todo tipo de fotografías y vídeos que dejaran constancia de la ocasión.
La fiesta de graduación de apenas una hora de duración recogió intensos momentos entre todos los allí presentes, desde las docentes a las que les costaba desprenderse de sus alumnos hasta los padres que veían como sus niños crecían. Los pequeños por su parte creaban un clima de entusiasmo ante la nueva etapa que les espera en unos meses y quisieron despedirse por todo lo alto. Por ello finalizada la entrega de bandas, el grupo de infantil bailó por grupos , cantaron y recitaron algunos de los poemas aprendidos en clase a lo largo de todo el año.






