En este periódico lo hemos repetido hasta la saciedad. Cuidar las tradiciones es una necesidad en Ceuta, pero mucho más que en otro lugares, porque por las circunstancias que todos sabemos, esta tierra necesita mirar hacia atrás para coger impulso hacia adelante.
El año está salpicado de tradiciones que han ido calando, poco a poco, entre los ceutíes, pero merece un destacado aparte la celebración del Corpus Christi. Un día que dejó de aparecer en el calendario como festivo, pero que sigue arraigado en el corazón de muchas familias. Pero es que cuando hablamos del Corpus no solamente nos referimos a la misma procesión en sí, sino también a un acto que tiene una simbología extraordinaria como es la salida del Pendón de la Ciudad, cargado de historia y que el presidente de la Ciudad entrega en la puerta del Ayuntamiento al comandante general y que luego, los diferentes diputados se van turnando para llevarlo por el recorrido procesional. Sino también las dos alfombras florales, una realizada por el Ayuntamiento y la otra por el Consejo de Hermandades y Cofradías. Son momentos inolvidable, como las decenas de niños y niñas vestidos con sus trajes de Primera Comunión.





