El Ingesa ha terminado la instalación de las plantallas acústicas que servirán para que los vecinos de tres bloques próximos al Hospital Universitario puedan volver a habitar sus viviendas sin el insoportable nivel de ruido que hasta ahora amargaba su existencia.
Las molestias las generaban las máquinas de refrigeración instaladas en el centro hospitalario. Ayer el delegado del Gobierno, Nicolás Fernández Cucurull, explicó que habían concluido las trabajos de colocación del material de insonorización. Sin embargo, el anuncio realizado por el representante del Ejecutivo central en nuestra ciudad no significa necesariamente que haya finalizado el calvario para los vecinos. Eso lo tendrán que decir los técnicos. Ellos serán, afirmó Cucurull, quienes digan “si realmente estamos por encima o por debajo de la emisión de ruido aceptable”.
Las leyes y ordenanzas son de obligado cumplimiento para todos. Y el Ingesa, cualquier otro organismo de la Administración, tiene la obligación de cumplir ambas del mismo modo que debe hacerlo cualquier otro ente público o privado y cualquier ciudadano que no quiera ser sancionado por no respetar la legalidad vigente. Sin embargo, en el caso de la Administración pública el nivel de cumpliento debería ser ejemplar. Y si estamos hablando de un organismo que debe velar por la salud pública y su actividad puede generar algún problema en el área que precisamente tiene la obligación de supervisar, ese cumplimiento debería de estar muy por encima del nivel de lo ‘aceptable’ porque ha de servir de ejemplo para el resto de la sociedad.
De no ser así, con qué cara puede ir un funcionario del ayuntamiento a exigir, por ejemplo, al propietario de un establecimiento su insonorización porque esté afectando a los vecinos cuando sabemos que el Ingesa lleva meses provocando molestias a los inquilinos de viviendas próximas al Hospital y las medidas que finalmente ha tomado es para sus máquinas refrigeradoras emitan un ruido por debajo del nivel ‘aceptable’. Después del tiempo trascurrido, a los responsables del Ingesa sólo debería preocuparles la opinión de los vecinos, que son quienes tendrían que decir si las medidas adoptadas son suficientes o hay que en acometer otras nuevas.





