Hay capítulos de la historia de nuestra ciudad que aún están por descubrir. Así lo demuestra el hallazgo arqueológico realizado por José Manuel Pérez. Se trata de restos de un antiguo horno cuyo valor material como vestigio histórico es mínimo.
De hecho, no está prevista su conservación. Sin embargo, desde el punto de vista científico es la llave que permite abrir la puerta de una estancia de nuestra historia cuya existencia ni siquiera sospechábamos. Resulta que en Ceuta, allá por el siglo XI o XII, existía una infraestructura capaz de obtener hierro a partir de los recursos con los que contaba la propia ciudad. Parece ser que en aquella época se explotaban algunos depósitos de mineral de hierro localizados en las inmediaciones. También se elaboraba carbón vegetal para alimentar ese horno y conseguir que alcanzara temperaturas superiores a los mil grados para fundir la roca y extraer el metal que luego servía para cubrir las necesidades de la población en la construcción de viviendas; se empleaba, por ejemplo, en labores de reparación de barcos o, incluso, cabe la posibilidad de que se llegara a utilizar para elaborar armas.
Ésas son algunas primeras conclusiones, a las que ha llegado José Manuel Pérez tras el estudio de los resultados de la excavación de una parcela a la que su propietario quiere dar un uso urbanístico, para lo que es necesario que aporte el perceptivo informe arqueológico. Dentro de unos días, cuando lleguen los resultados de los análisis a las que van a ser sometidas varias muestras de escorias y de restos de carbón, será posible realizar más deducciones. Sin embargo, como explicaba ayer José Manuel Pérez a El Faro, tan importantes son las respuestas como las numerosas preguntas y teorías que permite plantear el hallazgo de este horno porque suponen las posibilidad de explorar un aspecto de nuestra historia cuya existencia no sospechábamos hasta ahora.
Ceuta continúa atesorando en su subsuelo numerosas pistas que sirven para explicar su pasado. Es un libro que, además descubrir capítulos desconocidos de nuestra historia, permite ir recopilando las piezas que faltan para confirmar o revisar hipótesis. En gran medida, el futuro de Ceuta depende de que sepamos darle el valor histórico que realmente tiene una ciudad como la nuestra, con un pasado que se pierde en el tiempo y llega a épocas en las que regiones que hoy reivindican supuestos razones históricas sólo existían con la categoría de simples asentamientos.





