Están en las afueras y, desde su privilegiada situación, disfrutan de unas fabulosas vistas de, prácticamente, toda la ciudad.
Quejas y demandas (San Antonio)
Es una barriada con apenas 30 años, las primeras viviendas se edificaron en 1990 y, a lo largo de este tiempo, se ha construido progresivamente, al menos a nivel de viviendas, pero no de infraestructuras, tal y como denuncia su presidenta, Paula Elena. “La calle de subida a la ermita de San Antonio es muy estrecha y de doble sentido. Corremos mucho peligro en las curvas, pero no han previsto, en un futuro, ampliar la carretera”, explica. El riesgo aumenta en los horarios de salida de los militares de la fortaleza del Hacho o con los jóvenes que hacen botellón en la zona y que bajan a velocidades desorbitadas. “A veces, incluso, dos coches han circulado por los dos carriles en la misma dirección”, señala una vecina.
Además, la falta de acerado también supone un importante riesgo físico para el peatón que se ve obligado a caminar entre los vehículos.
Una de las demandas más reiteradas por esta barriada es el cierre del acceso a San Amaro. Una verja de hierro prohibe su entrada desde hace varios años. El motivo: impedir el robo de animales, como el ocurrido hace tres años con un cervatillo. “La explicación que nos dan es que es por seguridad, pero no hacen nada. Es absurdo que pongan esta verja, máxime cuando hay entradas al parque por la parte de arriba, o sea que por seguridad no creo que sea”, manifiesta Elena. A su juicio, la solución pasaría por “poner un vigilante del plan de empleo que esté durante las horas del día en que está abierto San Amaro”.
La deficiencia del alcantarillado es otra de las demandas vecinales y que, en este caso, se traduce en la fuga de aguas fecales que se mezclan con las pluviales y terminan rebosando por toda la barriada. “La calle es pública y está recepcionada desde 2005, pero no la han tramitado y esa tramitación es la solución a todos nuestros problemas. No entendemos por qué no cambian la red de saneamiento como están haciendo en otras barriadas. La única solución que nos han dado es que la arreglan pero que la tenemos que pagar nosotros”.
La distancia y dificultad de acceso de la barriada hacen necesario un transporte público en condiciones, ya que el autobús únicamente llega hasta la parada de la explanada de la playa. “El problema es que el autobús no pasa la curva, pero con algunas reformas se podría hacer una rotonda en el ‘Llano amarillo’ o en alguna zona colindante para ampliar la carretera”.
La seguridad tampoco es totalmente satisfactoria porque, aunque la presidenta de la barriada, asegura que no hay demasiados robos, sí es cierto que no existe presencia policial y que los ladrones tienen una vía de escape fácil.
La ausencia de zonas de esparcimiento o mobiliario urbano también es patente en la barriada. Sólo disponen de un parque infantil, cuyas condiciones son “deplorables” y que, prácticamente, no se ha usado por la dejadez en su mantenimiento. A esto se suma una zona anexa cerrada con vallas que retiene restos de árboles apilados tras un corrimiento de tierras ocurrido hace un tiempo.
También en el ámbito medioambiental reclaman la presencia de contenedores de reciclaje que en su tiempo sí se ubicaron en la barriada. Finalmente se retiraron con la excusa de que, al igual que con el autobús, los camiones de recogida no podían acceder por la carretera.
Quejas y demandas (Hacho)
La asociación de vecinos San Antonio-Monte Hacho tiene 50 años de vida, en los que “apenas ha evolucionado”, según apunta su presidente, Ignacio Becerra.
A los problemas de falta de seguridad, escasa limpieza o un alumbrado deficiente, se suma el de una red de saneamiento inexistente. “Hay una parte que termina donde estaba el Centro de la Esperanza, pero no llega hasta aquí”.
El transporte público se suma a las demandas de los vecinos, ya que ningún autobús realiza la línea hasta la zona. “No es necesario que venga cada media hora o cada hora, pero al menos en las horas puntuales de comida o salida del colegio de los niños. La respuesta es que no era rentable para la empresa de autobuses”, se lamenta.
Aunque ya han conseguido demandas como iluminación, “que antes era aérea y cuando había tormenta se cortaba y ahora es subterránea”, todavía quedan en el aire temas como el del local social. “Nos prometieron que iban a cedernos el antiguo Centro de la Esperanza, donde también se ubicaría el museo de la Hermandad de San Antonio, pero aún no nos han dicho nada”.
La ermita de San Antonio. El más popular de Ceuta: es conocido por ser un santo casamentero y por los numerosos milagros que se le achacan
La ermita de San Antonio, uno de los templos más antiguos de la ciudad, es herencia de los portugueses cuando conquistan Ceuta en el siglo XV. Desde entonces, el templo ha sufrido varias reformas, la última de ellas a principios de siglo XX, llegando a situaciones tan extremas como el de prenderle fuego para su desinfección, “al haber servido de hospital y era necesario hacer esto para ponerla al culto otra vez”, explica el hermano mayor de la Cofradía de San Antonio, Carlos Orozco.
La ermita abre sus puertas a los fieles todos los martes de 10.00 a 13.00 horas y a las 17.00 para comenzar la eucaristía a las 17.30. San Antonio atrae a numerosos ceutíes todas las semanas, aunque no es hasta el 13 de junio cuando se rinde culto al santo más popular de Ceuta, con la celebración previa de un pregón, del triduo y, finalmente, la romería a la que asisten numerosos fieles.
Entre las tradiciones entorno al santo se encuentran la entrega del pan bendito que “representa la caridad de San Antonio con las personas necesitadas”. Pero no es esta la única tradición, ya que la fama de santo ‘casamentero’ ha llevado a numerosos rituales como el de la cruz casamentera. “Las chicas vienen a encomendarse a él y a sentarse en la cruz frente al altar. Ya en las murgas de carnaval se hablaba de los efectos casamenteros. Pero también se le achacan otros milagros como el de encontrar cosas perdidas”, apunta Orozco.
Este año, la Cofradía está de enhorabuena ya que, recientemente, han recibido una reliquia del santo procedente de la localidad italiana de Padua, donde residen los restos de San Antonio. “Es un trozo de su piel que nos han enviado con motivo de su 600 aniversario. Tras las peticiones hechas desde la iglesia y de la cofradía, en Padua se estudió la gran devoción que hay en Ceuta y nos mandaron esta reliquia que es todo un privilegio tener aquí”.
Parte de su cuerpo, como el aparato fonador y la piel se mantienen incorruptos y conservados en la ciudad de Padua donde falleció en 1231 y que se ha convertido en centro de peregrinación.
La devoción de los ceutíes a este santo parece provenir de su paso por nuestra ciudad (hecho no constatado aún) pero que pudiera ser cierto ya que San Antonio llegó al norte de África para predicar sus creencias. Una malaria le obliga a regresar a Portugal, su lugar de origen, al que, sin embargo, nunca llegó debido a un temporal que arrastró el barco en el que viajaba hasta el norte de Italia. Es allí donde comienza su peregrinación por todo el país ofreciendo sus sermones hasta su muerte.
No había pasado un año de su fallecimiento cuando lo nombran santo “algo impensable a día de hoy”, asevera Orozco. “Sus milagros eran cada vez más conocidos y así se ha convertido en el santo de todo el mundo”.
Su devoción es tal que en nuestra ciudad llegaron a existir dos ermitas, la primera de ellas en las cercanías de la actual Comandancia General. Posteriormente, se habilita la que todos los ceutíes conocen en el Hacho y que para diferenciarla se la bautizó como San Antonio de la Almina o del Tojal por el tipo de vegetación existente en los alrededores.
Restaurante Oasis
Hablar del Hacho es también hacerlo de un mítico restaurante: el Oasis, que ya ha cumplido 45 años de existencia y aún sigue al pie del cañón ofreciendo una exquisita comida árabe.
El éxito del restaurante está claro para su encargado. “El secreto es trabajar, trabajar y trabajar, siempre con la misma calidad e intentando mejorar cada día más”, explica Abdeselam Soulman.
Ahora son dos los salones de que dispone este restaurante, ubicado en una zona inmejorable.
Ceutíes y turistas acuden a disfrutar de una buena comida en un ambiente relajado. Después de un té, nada mejor que acercarse al mirador para disfrutar de las espectaculares vistas de la ciudad.

















