Los menores marroquíes no acompañados suman actualmente 2.200 personas en territorio español, de los cuales 200 son en nuestra ciudad y no existe por el momento ninguna perspectiva cercana de repatriación.
Las cantidades más “críticas” están en los centros de Melilla (más de 450) y en Ceuta (más de 200), mientras que el resto se reparte en otros centros de varias comunidades autónomas, principalmente la de Andalucía. Estos menores marroquíes, casi exclusivamente varones, que en la jerga policial se les conoce como "MENA" (menores extranjeros no acompañados), constituyen un problema que en Europa se concentra hoy en dos lugares: Suecia, con 800 casos, y España, y ninguno de los dos países tiene claro un plan para su repatriación. Mientras que Suecia ha creado una comisión con Marruecos para estudiar el modo de devolverlos a su país, y que incluye la posibilidad de abrir un centro de acogida y formación dentro de Marruecos, España no contempla siquiera esa posibilidad ante el fiasco que supusieron las distintas experiencias intentadas en la década pasada. El caso más emblemático fue el de la Comunidad de Madrid, que gastó en 2005 tres millones de euros para financiar la construcción o el acondicionamiento de dos centros de acogida en las regiones de Tánger y Marrakech, pero nunca llegaron a funcionar. Si bien Marruecos aceptó en un primer momento la idea de los centros de acogida, más tarde se negó a darle el uso para el que había sido construido por el supuesto “efecto llamada” que generaría un centro donde se da alojamiento, comida y formación.





