Conocer cómo realizar los primeros auxilios a una persona en una situación de emergencia puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Ayer los trabajadores de Cruz Roja mostraron a los interesados los pasos a seguir en una Reanimación Cardiorrespiratoria (RCP) si a una persona se le para el corazón o cómo ayudar a respirar a un niño si se atraganta. Para ilustrarnos en esta cuestión, Almudena, especialista en Primeros Auxilios, explica que el primer paso es comprobar si el paciente está consciente o reacciona a estímulos exteriores. Para ello, sería necesario zarandear a la persona. En caso negativo, hay que comprobar si ésta respira acercando nuestra mejilla a la nariz del paciente y ver si su pecho se eleva por efecto de la respiración.
Si en el peor de los casos todas estas comprobaciones resultan negativas, se inicia la RCP. Se trata de realizar cuatro ciclos de 30 compresiones en el pecho para reactivar el corazón y dos insuflaciones de aire, el conocido ‘boca a boca’ para facilitar la respiración. Con el masaje cardíaco se da tiempo al médico a acudir al lugar y ofrecer la atención especializada que necesite el paciente.
Mientras, en el interior de la ambulancia de la Cruz Roja, las hermanas María Teresa y Elena comprueban cómo tienen la tensión. La enfermera Gema se encarga de hacer esta prueba así como de medir el azúcar en personas diabéticas. Los niveles normales de tención es una máxima de entre 110 y 150 y una mínima de 50 a 100. El clima, el nivel de hidratación del cuerpo, el estrés, la ansiedad son algunos de los factores que influyen en que la tensión suba o baje.
En estas lides se forman los voluntarios de Cruz Roja para afrontar emergencias y ayudar al prójimo y que ayer El Faro pudo comprobar en primera persona. Por cierto, Mª Teresa y Elena están perfectamente de la tensión.






