Garrido Robres y Kharbaoui muestran su colección. Las autoridades, presentes
Autoridades civiles como Juan Vivas, alcalde, o Nicolás Fernández Cucurull, delegado del Gobierno; o castrenses, como Llago Navarro, coronel del Tercio, o Guillén Bayón, segundo jefe de la Comgeceu. Amigos, vecinos de la ciudad, admiradores, amantes del arte. Todos acuden siempre a cualquier muestra que presente Fernando Garrido Robres, genio y figura, como ayer quedó nuevamente puesto de relieve. Y de alguna manera –muy intensa, eso sí– hasta los ausentes le arropan: “Siento que aquí están hoy Paco Antonio y Lina Morgan, que me endulzó la infancia”, dijo el artista.
En esta ocasión, el pintor madrileño presenta a los ceutíes un trabajo conjunto, “creados a cuatro manos, las mías y las de Karim Kharbaoui”, pintor marroquí que agradeció la buena acogida. Las obras de ambos se pueden visitar desde ayer en el Museo de Ceuta, una colección de cuadros que titulado bajo el nombre de ‘Alquigrafías’ e impulsada por la Fundación Premio Convivencia y la consejería de Cultura, “nace de la voluntad de dos artistas en compartir sus alquimias y energías”, indicó Garrido Robres al respecto, quien recordó que la idea partió de Kharbaoui, a quien conoció en una exposición en Tánger a mediados del 2013: “Queríamos hacer algo que nos uniera para siempre dentro de la Historia del Arte”, dijo con el entusiasmo arrollador que le caracteriza.
De aquel encuentro, pues, nació una colección que surge y mana del talento de ambos creadores, que han estado completamente absortos en el trabajo y, prueba de ello, es el intenso resultado que ceutíes y visitantes pueden descubrir: tintas y pigmentos; acrílicos y colas; barnices y disolventes. “Todo se une de forma mágica porque hemos utilizado elementos como el fuego y el agua, siempre regidos por tiempos”, valoró el español ante una concurrencia que observaba cada cuadro con ojos de excitación.






