1 La figura de Carracao Criado en el seno de una familia socialista, el hijo de José Carracao se mueve en las juventudes del partido sin destacar en el ámbito público mediático hasta que la que fuera secretaria general del PSOE, Toñi Palomo, lo potencia. Ella es la que le da la proyección pública, la que lo sitúa a su vera pero también la que empieza a tener diferencias importantes con ‘el niño’ en plena campaña de las municipales por los distintos prismas con los, entienden, hay que orientar la acción política. Palomo huye, por ejemplo, de hacer uso de guerras sucias en campaña como otros frentes proponen.
2 Su triunfo preparado Con el fracaso de la candidatura de Palomo, ya que el PSOE no consigue elevar los dos diputados, se prepara el camino para el desembarco de Carracao. El diputado Salvador de la Encina se convierte en la persona que lo eleva a la dirección del partido: se eliminan a posibles adversarios, se prepara una gran purga echando del partido a aquellas personas que podían complicarle el camino a Carracao... famosa y muy rumoreada fue la elaboración en los despachos de una lista en la que, con boli rojo, se iba tachando a todo aquel que podía hacer daño al futuro más que preparado. Carracao se sitúa así al frente del PSOE, ocupando una Secretaría General sin permitir que existan otras opciones. Los viejos fantasmas de la purga se repetían hace unos meses cuando su candidatura chocó con la que encarnaba Justino Lara, que contaba con apoyos de históricos como Sergio Moreno y otros que sin dar la cara querían mostrar otra alternativa a la forma de proceder de Carracao. No lo consiguieron pero sí demostraron que en el partido las cosas no se estaban haciendo bien.
3 Apoyo a Madina Carracao nunca apoyó la candidatura de Pedro Sánchez. Se presentó como firme defensor del proyecto de Madina, casi en el mismo tiempo en el que, sin venir a cuenta, se confesaba a favor de la República mientras Alfredo Pérez Rubalcaba dejaba claro el discurso del PSOE en torno a la defensa de la Corona como institución. A pesar de que alardeaba del apoyo conseguido en Madrid, lo claro es que el agarre con Pedro Sánchez era nulo (ni tan siquiera giró visita a Ceuta durante la campaña electoral aunque sí lo hizo a Melilla). Su apuesta resultó equivocada.
4 Sus denuncias Los supuestos escándalos de corrupción protagonizaron buena parte de las comparecencias de Carracao. Se lanzó a la piscina con el caso Urbaser, el Kibesan y más asuntos que decidió llevar a los tribunales y que fueron finalmente tumbados en el ámbito judicial. Lejos de reconocer su falta de mimbres para llevar a cabo denuncias con fundamento más allá de las meras impresiones o lecturas de titulares, Carracao se enrocó en un protagonismo desmedido que carecía de base. Compareció denunciando el “mayor escándalo de corrupción” al hallar un video de youtube en la red de redes, acudió a la Fiscalía a denunciarlo y luego fue incapaz de presentarse como testigo al juicio oral que se tenía que celebrar. Faltaba trabajo político y sobraba exposición en los medios, pero el orgullo y la soberbia del líder aupado a primera línea del PSOE le impedían cambiar de giro político.
5 Sus sueldos Uno de los asuntos que más ha salpicado a Carracao durante su gestión al frente de un PSOE manejado a su antojo porque se había encargado de perfilarlo a su manera, ha sido el de los sueldos. Durante una lectura de sus ganancias, él mismo confesó que había estado trabajando como asistente en el Senado. Algo que no se conocía en su propio partido, que no le hizo trasladarse a Madrid sino que escandalosamente asistía a los parlamentarios desde Ceuta... una espina que aún ha quedado clavada en su historial. La nula exposición mediática que había dado a este asunto se volvió en su contra al hacerlo público. Un comportamiento que nada tuvo que ver con su permuta, convertida por él mismo en objeto de debate mediático. Llegó incluso a hablar de persecución política por el hecho de que no podía lograrla por los cauces legales establecidos.
6 La campaña La interpretación que hizo de los resultados obtenidos en las últimas municipales estuvo marcada por la ausencia del obligado ejercicio de reflexión sobre el fracaso de su proyecto. El PSOE nunca iba a tener una oportunidad mejor que esta para haber incrementado sus resultados de manera clara. Carracao se había dotado de una propia campaña de imagen, blindándose incluso con un servicio de prensa a su servicio. No consigue ganar en ninguna de las mesas y solo 216 votos le convierten en líder de la oposición tras obtener 4 diputados. Su opción a ser presidente se derrumba después incluso de haber repartido panfletos con la distribución de cargos en el Gobierno que iba a tener su propio equipo. Aún así, es incapaz de dimitir en ese momento y transforma en victoria el fracaso.
7 Vicepresidencia Con el partido manejado a su antojo, la última de Carracao pasa por su postura en torno a la Vicepresidencia. Quiere conseguirla a toda costa y termina causando un terremoto interno en sus filas. El malestar es evidente entre quien pretende incluso mover ficha entre los que él mismo ha situado en las listas. El afán de controlar la situación en el ámbito local es total, algo que desde Madrid empieza a verse ya desde hace meses con malos ojos.






