El Día Mundial del Veterinario se establece a iniciativa de la Asociación Mundial Veterinaria (AMV) en el año 2000 y se conmemora el último sábado del mes de abril. El presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Ceuta, Arturo Murcia, ha hablado con ‘El Faro’ para explicar este mundo a veces “desconocido” para muchos, como él mismo admite.
–¿Cual es el motivo para celebrar un Día Mundial del Veterinario?
–Este día se busca dar a conocer la profesión veterinaria que, en algunas ocasiones, es la gran desconocida. Hay una faceta de la profesión que todos tienen muy clara que es la relacionada con los animales (de compañía o de producción en granjas), pero después hay otras facetas relacionadas con la salud pública, concretamente con el mundo de la alimentación. Se trata de inspecciones y controles sobre el producto alimenticio (carne, pescado, verdura y otros alimentos) o también relacionado con el control de establecimientos (mercados, supermercados, tiendas, carnicerías, etc). En el mundo de la salud pública, y ya en el plano internacional, la Unión Europea tiene un sistema de alarmas alimentarias y cuando surge un problema en cualquier país, a nosotros nos llega la alarma por si ese producto se comercializa en algún punto del territorio nacional.
–Sin embargo, el mundo veterinario ha dado un gran salto cualitativo en muchos aspectos ¿no es cierto?
–Está en constante evolución, antes se cuidaba más a toros, vacas y ovejas por el tema de la producción. Después la profesión veterinaria da un salto cualitativo y empieza a introducirse en nuestra vida cotidiana el mundo del animal de compañía. Comenzamos entonces a especializarnos cada vez más en perros y gatos. Posteriormente hay otro salto más: los animales exóticos, aunque bajo mi punto de vista en algunas ocasiones es un tanto absurdo tener, por ejemplo, una araña del Amazonas o animales de otras zonas. Aun así se dio otro vuelco a la profesión y comenzamos a especializarnos en este tipo de animales.
–Han sido muchos los avances en este campo. ¿En qué momento se encuentra ahora esta evolución?
-Ahora está surgiendo con mucho auge la acuicultura o ganadería del mar. Los recursos de la pesca son limitados y no siempre es para consumo, sino que se utiliza para hacer harinas u otras cosas. El hombre tiene la facultad de destrozar y también la capacidad de crear, por lo que empezó a surgir este tema. La acuicultura sería una de las salidas más razonables para los veterinarios en la actualidad. Y es que una de las preocupaciones que existen en este campo es que ahora mismo en España tenemos más facultades de las que nos harían falta.
–¿Cual sería el número recomendado de facultades en nuestro país?
-Hay estudios que indican que por el número de población que tiene este país, nos convendría que hubiera alrededor de seis o siete facultades, pero tenemos 12 y se van a abrir tres más. Salen más veterinarios de los que puede absorber el mercado, porque todos los años están ingresando alrededor de entre 1.500 y 2.000 veterinarios y ahora mismo en España no hacen falta tantos. Ya que la oferta laboral es reducida, al final terminan montando una clínica o trabajan para otros veterinarios. Ello implica que, a veces para competir, hay que abaratar precios con lo cual la calidad también lo puede reducirse. Este no es el caso de Ceuta, -donde hay seis clínicas y están a punto de abrirse dos más-, porque hay una gran calidad de los centros que tenemos. No lo digo unicamente yo, sino compañeros que han venido de la península y que saben calibrar la calidad. Se han quedado gratamente sorprendidos por la calidad de los centros clínicos, por la cantidad de aparatos de última tecnología y por el entorno físico de las instalaciones.
–Sin embargo, y pese a esa calidad, en ciertas ocasiones, las clínicas veterinarias derivan a los animales a la península o bien traen a un veterinario especialista de otra ciudad ¿A qué es debido esto?
–Así como hace unos años el mundo de la veterinaria tenía menos conocimientos que los que tenemos ahora, en igual medida ha crecido la exigencia de los dueños en los tratamientos a sus animales, por lo que es necesario especializarse y cada veterinario lo hace a nivel particular según el campo que más le interese. Siempre terminamos comparando la sanidad humana con la sanidad veterinaria, y mientras la primera se ha especializado muchísimo, en la segunda un veterinario puede ser bueno en un área determinada pero no tiene por qué estar especializado en todos los campos. Por eso cuando un veterinario de Ceuta tiene una carencia en algún campo, prefiere o mandar al animal fuera o traer a alguien especializado en la dolencia.
–¿El control alimentario se hace más evidente en nuestra ciudad por la cercanía con Marruecos y el paso de alimentos desde allí?
–Todas las ciudades fronterizas de alguna manera tienen complicaciones. Aquí hay un paso de mercancía controlado, en el caso del pescado, que se mira exhaustivamente. Hay tres tipos de personas que pasan este producto: en primer lugar las que están autorizadas, son comerciantes con licencia y pasan un control veterinario; en segundo lugar, el de régimen de viajeros para consumo particular y, en tercer lugar, aquellos que ‘trapichean’ con ocho o diez kilos de pescado para venderlo en Ceuta. Estos últimos son los peligrosos porque no pasan por ningún control, mientras que los autorizados, en caso de que pasen un pescado en malas condiciones, se les requisa y destruye. En el caso de los vendedores ambulantes a los que se les incauta la mercancía, si está en buenas condiciones se dona a centros benéficos.
–El consejero de Sanidad ha anunciado la intención de la Ciudad de implantar colonias controladas de gatos callejeros. ¿Qué opinión le merece esta propuesta?
–La propuesta me parece muy bien, pero hay que estudiarla a largo plazo porque hay dos posturas: la gente a la que le gustan los gatos y a los que no y unir esos dos criterios es muy difícil. Es una buena medida, pero si nos vamos a buscar resultados a otras ciudades, aún no se pueden obtener datos porque es un tema que tiene que estar muy bien controlado. Y ese control tiene que llevarlo a cabo la Administración o bien personas que tengan conocimientos en este tema. Para instaurar una colonia de gatos primero hay que estudiar el entorno, saber cuantos gatos puede haber, procurar que no se vayan de ahí y fidelizarlo a la zona y para eso hay que darles de comer. No serviría de nada poner siete colonias de gatos, lo lógico es crear primero una, controlarla y aprender de los fallos para que las siguientes sean efectivas. Al llegar a ese punto ya se puede hablar de implantar más. Además tiene que haber una forma de financiar la castración mediante convenio con clínicas que ya cuentan con la infraestructura necesaria. También hay que llevar un control exhaustivo de los gatos nuevos que puedan aparecer y que se trasladen de una colonia a otra, o controlar el tema de la alimentación para que sólo se les de pienso y aquellos a los que no les gusten los gatos no protesten porque las calles estén sucias.
–Además del establecimiento de colonias, la Ciudad también proyectó un programa piloto de captura, castración y suelta de gatos, tal y como ya se ha hecho en otras ciudades. Sin embargo, el handicap de considerar Ceuta como ciudad limítrofe a una país endémico de rabia siempre ha frenado este proyecto. ¿Cual puede ser la solución?
–Por suerte no hay rabia desde hace tres años, pero cada cierto tiempo aparece un caso positivo. Tenemos la suerte de que son perros a los que se les ha visto medio atontados (síntoma de periodo de infección) y los laceros lo han cogido a tiempo. La única forma de defendernos de esta enfermedad es tener una población canina y felina controlada y vacunada. En los casos como Ceuta en que limitamos con una zona endémica de rabia, la Organización Mundial de la Salud exige que el 80% de la población censada esté vacunada porque en caso contrario estamos en riesgo. De ahí la importancia de controlar a esas colonias para que estén perfectamente inmunizadas contra la rabia. Se pueden buscar soluciones con un buen protocolo y con más instalaciones con jaulas donde aislar a los animales callejeros, en caso de un brote de rabia, hasta comprobar si están infectados o no. De todas formas, el Colegio de Veterinarios ha conseguido que nos den la calificación de zona indemne de rabia, y es porque hemos conseguido ese 80% de vacunaciones.
–La profesión veterinaria es, en ocasiones, criticada porque muchas personas consideran que deberían ser más altruistas en ciertos casos, concretamente en el tema de tratamientos a animales callejeros. ¿Donde se coloca la balanza entre el profesional o empresario y el altruismo?
-Eso surge de comparar la sanidad humana con la animal. Tenemos la suerte de contar con una seguridad social gratuita casi sin límites. En el caso de una clínica veterinaria, para mantener un nivel de calidad hay que desembolsar una importante partida económica con el fin de tener lo último en equipos y se tienen que cubrir esos gastos. El que tiene un negocio es empresario y, sin embargo, el que es altruista no es empresario veterinario.
–Uno de los proyectos de los que se habla desde hace años es la castración de gatos callejeros por parte de las clínicas veterinarias. Sin embargo este programa nunca ha llegado a cuajar...
–Nosotros sólo somos los intermediarios y es cuestión de poner de acuerdo a los clínicos con la Protectora de Animales e intentar unificar criterios. Sería una especie de convenio al igual que el que existe con la Ciudad para la campaña antirrábica de la que se encarga la Administración en colaboración con los veterinarios.
-¿En qué está trabajando actualmente el Colegio Oficial de Veterinarios?
–Nuestra principal tarea es mantener una actividad deontológicamente correcta y actuar de oficio o atender las denuncias que un particular pueda dar sobre un compañero. También facilitamos formación gratuita a los veterinarios a través del grupo ASIS, o incluso subvencionada para la que contamos con una partida determinada. Además ofrecemos cobertura legal y pretendemos crear un patrimonio para el colectivo, como un local que ya es propiedad de la entidad.
La mejor imagen del animal en su entorno
El Colegio Oficial de Veterinarios de Ceuta ha convocado el ‘I Concurso de Fotografía’ que, bajo el lema ‘El perro y el gato en el entorno familiar’ persigue dar a conocer esta profesión. “Queremos que sea un certamen para todos, y no sólo para profesionales de la fotografía. Nos gustaría que todo el mundo presentara una imagen de una familia con sus animales”. Se han establecido tres premios en metálico: 500, 300 y 200 euros respectivamente. Con este certamen, esta entidad pretende darse a conocer e invita a los ciudadanos a participar ofreciendo la mejor imagen de su mascota. Las fotografías se podrán entregar hasta el 22 de mayo y su exposición tendrá lugar entre el 10 y el 19 de junio en el Auditorio del Revellín. Para más información www.colvetceuta.com






