



Milagroso. Todos los presentes coincidían ayer en lo mismo, en calificar así el derrumbe de buena parte de la estructura de una vivienda de dos plantas ubicada en la Almadraba, justo frente a la capilla del Carmen, al no haber causado daños personales. El desplome también afectó a un solar situado al lado.
La Ciudad ha confirmado que ya se había iniciado un expediente por obra ilegal y que recientemente la Policía Local había tramitado al menos una denuncia, al comprobar que se estaban desarrollando trabajos en el lugar. El suceso se produjo pasadas las doce de la mañana, cuando buena parte de la estructura terminó desplomándose, cayendo tanto a la acera y parte de la carretera como a otro local situado justo al lado y al propio interior del inmueble. En ese preciso momento no había personas al lado, pero sí que minutos antes las hubo, algo que recordaban los vecinos del barrio llevándose las manos a la cabeza por la tragedia que se había evitado. “Si llega a desplomarse todo esto unos minutos antes mata a una mujer que pasaba por aquí”, expresaba una vecina, visiblemente contrariada por la inseguridad de la que han sido objeto. Las primeras horas fueron de incertidumbre absoluta porque aunque externamente se garantizaba que no había personas heridas, se desconocía si en el momento del accidente las había en el interior. Hasta casi dos horas después del suceso no se pudo confirmar la inexistencia de heridos. Durante ese periodo los Bomberos estuvieron ayudándose de máquinas para retirar los escombros y comprobar que no había ocurrido nada más allá de los daños materiales visibles por todos. “Había que comprobar al detalle si había o no personas en su interior”, explicaba uno de los integrantes del Cuerpo. “Eso ha sido lo más complicado”, añadía. Una apreciación sostenida en las informaciones que les remitieron vecinos del lugar sobre que en este local acostumbraban a entrar inmigrantes y que podían haberse quedado a pernoctar. Los componentes del Cuerpo de Extinción e Incendios se encargaron de las labores de control y análisis de la propiedad, comprobando el “mal estado” en el que se encontraba, tal y como apuntó el SEIS. Mientras agentes de la Guardia Civil, con apoyo de los de la Policía Local, se coordinaban en el control de las tareas de tráfico en la zona, ya que este se vio afectado en parte teniendo como influencia el tráfico rodado habitual por la carretera de la frontera. Además las fuerzas de seguridad establecieron un perímetro de seguridad para evitar el acercamiento de personas. Se contó con la presencia de servicios municipales del área de la Vivienda y de Obimace, así como de operarios de la Empresa de Alumbrado debido a que había quedado abundante cableado al aire con posibilidad de causar incidentes. Cuando ya la zona había quedado acordonada y los servicios implicados estaban en plena acción, apareció en el lugar una persona que comunicó verbalmente ser el representante de la propiedad. Allí mismo se le tomó los datos y se le advirtió de las “medidas preventivas” que tenía que adoptar de forma urgente, indicándole que el inmueble quedaba declarado en ruina por lo que tenía que hacerse cargo del derribo que quedaba y evitar más daños. A los responsables de un local comercial situado al lado se les recomendó el cierre. Según los datos facilitados por el Cuerpo de Bomberos, todo apunta, tras un examen inicial, a que el mal estado de la propiedad había sido la causa principal del derrumbe, toda vez que se había dañado la estructura y la obra carecía de la cimentación necesaria. El solar estaba vacío lo que resultó clave para evitar cualquier desgracia. En su interior se había hecho obra porque presentaba derribos previos, labores estas que habrían causado el resultado posterior. Después de lo ocurrido, y al margen de que se haya comunicado al responsable de la propiedad lo que debe hacer, la Ciudad llevará a cabo su propio expediente a través de los servicios de inspección por los daños ocasionados. Los vecinos de la barriada de la Almadraba, sobresaltados, reclamaban seguridad en la zona ante el temor de que pudieran producirse más desprendimientos en los locales cercanos al haberse podido ver afectados por el derrumbamiento original.






