-
Los alumnos de 6º de Primaria del CEIP Vicente Aleixandre están embarcados desde hace dos meses en el proyecto ‘Yo doy’, captando donantes por toda Ceuta
El caso de Pablo Ráez dio la vuelta por todo el país. Se ha convertido en un icono en redes sociales, cada publicación suya reúne hasta 10.000 comentarios y 384.000 personas siguen sus cuentas en las redes sociales. El joven malagueño enfermo de leucemia se ha servido, desde el momento en que fue diagnosticado, de las nuevas tecnologías para hacer su caso viral y emprender una activa campaña en busca de donantes y de concienciación sobre la necesidad de donar médula ósea.
Y es que internet y las nuevas tecnologías no van cargadas sólo de aspectos negativos. Es innegable que han cambiado a la sociedad, nuestras costumbres, hábitos, formas de movernos y relacionarnos y su incursión en la educación comienza a ser un hecho. En nuestra ciudad ya son varios los centros educativos que las han implementado en la enseñanza a través del proyecto Samsung Smart School. Uno de ellos es el CEIP Vicente Aleixandre, que desde el pasado curso ha descubierto la inseparable relación entre el uso eficaz de las tablets en el aula y el cambio en la metodología docente orientada hacia el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) y el aprendizaje colaborativo, en el que el alumno asume un mayor protagonismo frente a los modelos tradicionales. Los profesores deben presentar una serie de proyectos durante el curso en el que se sumergirán con los alumnos y las tablets para llevarlos a cabo. ‘Yo doy’ es el proyecto planteado hace dos meses por el profesor José María Gutiérrez con sus alumnos de 6º curso. Un trabajo que surge a raíz de la mediática campaña de Pablo Ráez y con la que los alumnos están totalmente volcados, también tildada de una vena sentimental, ya que el docente perdió hace unos meses a un amigo de leucemia y a otro ser cercano se la acaban de detectar. Así que con dos casos cercanos, y muy consciente de las dificultades a las que se enfrentan estas personas, surgió como una gran labor para trabajar en clase.
Si hace dos meses estos chicos de 11 años no sabían ubicar la médula ósea, hoy le pueden describir a cualquier adulto hasta el más ínfimo detalle de todos los componentes biológicos de este tejido y de su indispensable función para la vida; y la vida es el motivo más básico en el que ellos se basan para su llamada a la donación. “Donar es dar vida”, comentan.
Y aunque la leucemia es el único cáncer que podemos curar estando vivos “es muy complicado encontrar donantes y que éstos sean compatibles”, comentan los pequeños. Pero esta activa clase de Primaria ha conseguido un hito, han batido en tan sólo dos meses un record de donaciones en Ceuta, registrando ya en su lista 220 personas, teniendo en cuenta que en nuestra ciudad se sumaron a las donaciones 20 en 2014 y 60 en todo 2015. Conseguir esta cifra no ha sido tarea fácil, pero son un activo grupo que se ha servido de sus tablets y sus habilidades comunicativas para llegar hasta ese punto. Cargan con dos vídeos en sus mochilas que se pueden ver en su canal de Youtube: en el primero de ellos, con el mismo nombre de su campaña, animan a donar y explican los motivos para llegar a este gesto que consideran “algo con lo que se deberían comprometer todas las personas”. Preparan un vídeoclip que colgarán en unos días y están sumergidos en un cortometraje del que surgen proyectos de presentarlo a concursos nacionales. Ya que la idea es que el proyecto trascienda y se extienda por todo el país, o al menos comenzar por todos los centros educativos de Ceuta. La campaña no morirá con ellos, el centro la mantendrá viva y cogerán la batuta los estudiantes que se trasladen hasta el aula situada en la última planta del centro.
Dentro de unos años las listas de donantes ceutíes sumarán los 30 nombres de estos colegiales que durante semanas se han estado plantando en las aulas universitarias intentando captar su voluntad, y que han caído ‘como moscas’ a sus pies. Tan sólo en Magisterio consiguieron incluir en su lista 67 estudiantes. Son los héroes anónimos que dan esperanza a miles de personas en todo el mundo y que han descubierto el universo de la donación gracias a un proyecto pedagógico que ha atravesado todas las fronteras educativas.






