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El día de la Patrona de España estuvo marcado por las palabras del Papa de acoger y ayudar. Y a ellas se acogió el párroco de la Iglesia de Santa Teresa para llevar a cabo los actos de la jornada donde participaron los jóvenes del CETI para procesionar a la Virgen
El día de la Purísima amaneció cargado por el Año de la Misericordia en el que nos encontramos, un año jubilar en el que los católicos han podido recibir la indulgencia plenaria. Así que tomando las palabras del Papa Francisco de acoger y ayudar se basó el párroco de la Iglesia de Santa Teresa, Arturo José Pérez para llevar a cabo las celebraciones de la jornada.
El sacerdote quiso recordar los abrumadores acontecimientos que tiñen nuestra ciudad en los últimos tiempos y en concreto, la valía de aquéllos que luchan a diario en busca de una vida y que desgraciadamente en muchos casos se la dejan en las aguas del Estrecho buscando una salida. “Vamos a ofrecer esta procesión y de forma seguida la eucaristía en recuerdo de aquellos que, buscando un mundo mejor, buscando otro lugar, huyendo de catástrofes que les dificultan la subsistencia, han entregado la vida y tristemente han muerto en el Estrecho o en cualquier otro mar. Por ello nosotros queremos ofrecérselo a la Virgen para que les pueda ayudar y darles aquello que tanto necesitan”, explicaba el párroco.
Es por ello que quiso contar por primera vez con la ayuda de los jóvenes del CETI para portar la imagen de Virgen por las calles de la barriada. Además, señaló que espera volver a contar con ellos. “Me encantaría que ésta fuera la primera de muchas ocasiones, porque tenemos que dejar claro que dentro de la Iglesia no hay distinción entre raza, sexo o nacionalidad. Todos somos uno porque nos une un mismo Cristo, y María lo entrega sin importar el color de raza”, señalaba.
Ocho jóvenes del CETI se rindieron ante la Inmaculada para portarla sobre sus hombros en un día tan especial y señalado. Los chicos se turnaron a lo largo del recorrido por las calles del Morro por donde exhibieron la imagen ante los vecinos. De vuelta a la parroquia, se impartió el sermón del día en el que el sacerdote enfatizó la necesidad de acudir a la Virgen en todas aquellas situaciones de sufrimiento humano que nos acaecen en los últimos tiempos. El párroco recordó que debemos sacar lo mejor de cada uno de nosotros para ayudar al prójimo, expresó la voluntad de los seres humanos por vencer cualquier tipo de diferencia existente y volcarnos por las situaciones y personas que lo requieren.
La concepción de María, uno de los días más relevantes del calendario católico que hacen del acontecimiento cada año una festividad con pasacalles y misas, y es por ello la Inmaculada, la Virgen que más patronazgos tiene alrededor del mundo.





