Cuando el otro día escuchábamos a algunos empresarios de que querían negociar con la Ciudad Autónoma el tema de los controles que se produce en la zona del Punto de Atención de Transporte Terrestre en relación con la ropa usada o la ropa que proviene de China, lo cierto es que ahora nos encontramos con datos emanados del propio organismo autónomo Servicios Tributarios.
Unas estadísticas que vienen reforzadas después de un año de trabajo de muchos de sus técnicos y que confirman que el cincuenta por ciento de la ropa extracomunitaria viene ya declarada por debajo de su valor, por lo tanto con la intención de defraudar a los servicios municipales. Por tanto, esos controles que se están realizando a la salida de los buques que vienen de Algeciras están más que justificados, porque de otra manera somos todos los que terminamos pagando la culpa de otros que, al final, en muchas ocasiones no son ni empresas radicadas en nuestra ciudad.
ner; y por último, porque pueden ser víctimas de abusos, de explotación y utilización delictiva por parte de adultos. La solución a lo que sucede en el entorno portuario no compete a las fuerzas de seguridad, convertidas en meras ‘asustadoras’ porque ni tan siquiera tienen capacidad alguna para detener a quienes, siendo residentes del CETI, tienen libertad de movimiento. La solución que debe adoptarse para recuperar el control y la seguridad en la zona tiene que venir de unas administraciones que, a la vista de los hechos, no están siendo capaces de dar con la tecla. De tardar, puede ser demasiado tarde.





