Nuevo golpe contra el yihadismo, en esta ocasión con conexiones no solamente en nuestra ciudad o en Melilla, al igual que en Marruecos, sino también en Madrid o Barcelona.
El trabajo realizado por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, una vez que se narra cómo se producen los contactos para que las mujeres integren las filas del terrorismo que ha sentado sus reales en Siria o Irak, no deja de ser un seguimiento minucioso en un mundo de las nuevas tecnologías donde resulta difícil y la persecución cuesta mucho trabajo. Se necesitan verdaderos especialistas para poder llegar a demostrar las conexiones, ya no sirven únicamente los seguimientos, los controles y las escuchas. Es labor de muchos meses para impedir que el terrorismo yihadista continúe nutriéndose de jóvenes de nuestro país y de manera especial de Ceuta y Melilla. Son células que no solamente están utilizando a la perfección las redes sociales para su alistamiento, además de para su propaganda, sino que cada vez intentan pasar más desapercibidas y que toman muchas medidas de autoprotección para no ser descubiertas por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. Además, también un aspecto esencial que merece la pena ser destacado nuevamente en esta operación y es la colaboración abierta y sincera de dos países amigos como son España y Marruecos que saben a la perfección donde se encuentra el enemigo y que la única fórmula de combatirlo es con la colaboración entre las naciones que prefieren vivir en paz y armonía con el resto de sus congéneres.
Mientras una operación finaliza, muchas continúan con horas y horas de trabajo, porque el terrorismo yihadista se ha convertido en el principal enemigo de las democracias occidentales y además que no descansará porque quiere lograr su objetivo que no es otro que cambiar este mundo que nosotros nos hemos dado, imperfecto sí, pero que reúne las condiciones de libertad, igualdad, prosperidad y solidaridad. La unidad de los países es la mejor arma para este combate.





