El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, destacó ayer el fundamental papel que le toca jugar a Ceuta como frontera Sur de Europa, durante su participación en un acto celebrado en La Granja de San Ildefonso, en Segovia.
Un discurso en el que cobró protagonismo el destacado y no siempre reconocido servicio que presta Ceuta al resto de España y a Europa en cuanto al control de la inmigración. Por su mera ubicación geográfica, la ciudad tiene que asumir una suerte de funciones, de deberes y obligaciones que terminan granjeándole críticas injustificadas. A eso se expone a diario una ciudad que tiene que usar la defensa continuamente ante los atropellos y críticas injustificadas de todo tipo. Vivas destacó las especificidades que marcan el desarrollo de Ceuta, y que también afectan a Melilla, así como las especiales dificultades a las que deben enfrentarse para, por ejemplo en este ámbito, contener y controlar la inmigración irregular en beneficio de todos, cumpliendo con una obligación legal que es, a la vez, derecho, y para socorrer y asistir al que llega. Esto fue lo que recordó Vivas aun siendo una combinación fácil de contar y escribir pero muy compleja de llevar a efecto.
Ceuta tiene una misión por delante compleja que a veces desarrolla en una soledad absoluta, sin siquiera la complacencia de quienes deberían ser solidarios.





