Llevamos ya mucho tiempo en que se están montando escándalos por parte de las fuerzas políticas de la oposición que al final están quedando en situaciones que no pasan, en todo caso, de errores administrativos.
Ya todos conocemos lo que sucedió con el 'caso Urbaser', donde se intentó por parte del PSOE desprestigiar a todo el equipo de gobierno, siguiendo con saña y montando un espectáculo, para que luego un Juzgado dijera que no existía ningún tipo de delito penal, a pesar que creían haber descubierto el mayor nido de corrupción de la historia democrática de nuestra ciudad. Luego, a mediados de este año, con otro estilo, pero también con fuerza, los opositores pudieron en un brete tanto al entonces consejero de Juventud y Festejos y al viceconsejero del área, que por salvar la dignidad del equipo de gobierno por todo lo que estaba cayendo decidieron presentar su dimisión. Los informes técnicos que solicitó el ejecutivo indicaban que se había producido fraccionamiento de pago en los contratos de la Fería de Día y que los mismos se podían anular, con lo cual el Gobierno, de acuerdo con ese criterio, comenzó a dar los pasos oportunos. Aún así, le pidieron al Consejo de Estado que emitiera un informe, porque no olvidemos que el Alto Tribunal es precisamente una posibilidad que tienen las administraciones públicas para sean analizadas sus decisiones. Emite un fallo el Consejo de Estado y dice que no hubo fraccionamiento de pago y que además no se pueden anular los contratos, debiéndose pagar los mismos. El mismo gobierno indica que, en todo caso, pudo existir un error administrativo, pero que nadie metió la mano en la caja. Ahora, desde luego, ha quedado demostrado que el entonces consejero Premi Mirchandani no hizo nada ilícito, pero quienes le vapulearon seguro que no quieren saber ahora nada de nada. Lo cierto es que acusar resulta muy fácil, pero nadie remedia luego con posterioridad el daño causado.





