Hemos hablando en muchas ocasiones de la implicación que la Ciudad Autónoma tiene en materia educativa, a pesar de no tener las competencias transferidas y además que también ha mencionado que prefiere que las mismas continúe en manos de la Administración General del Estado.
Se han efectuado muchas críticas por parte de la oposición, pero esa inmersión en la realidad educativa de Ceuta es más que evidente. La última prueba la tenemos en la decisión que se ha tomado de dar un paso adelante para que abran los comedores escolares, a pesar del tinglado que tiene montado el Ministerio de Educación con la nueva normativa que publicó este verano y que al final demuestra que se llega al mes de octubre y si no es por la responsabilidad del Gobierno del presidente Vivas, al final los comedores estarían cerrados. Esa responsabilidad de la que ha hecho muchas veces gala este ejecutivo, el no mirar hacia otro lado cuando hay un problema que afecta además no solamente a menores, sino a menores con problemas para su a adecuada alimentación, ha motivado que sea el Ayuntamiento el que abone todos los gastos derivados del mantenimiento de estos comedores hasta que el departamento ministerial solucione su galimatías. Es lo que se llama, desde luego, lealtad institucional que, por supuesto, se realiza no porque sea un Ministerio de un Gobierno del Partido Popular, sino que igualmente se habría dado ese paso adelante si en Madrid estuviera un ejecutivo de un signo distinto.
Y bueno es también repasar esa implicación en materia educativa para refrescar muchas memorias como es la construcción del campus universitario, a partir del mismo la posibilidad de contar con mil quinientas nuevas plazas escolares de infantil y primaria; cesión de edificios como la UNED, la antigua Biblioteca o la Casa de la Juventud para la realización de este programa; el asumir gran parte del convenio de educación compensatoria o el amplio programa de becas a todos los niveles.





