El Reglamento de la Asamblea tiene entre sus disposiciones la posibilidad de que los miembros del Gobierno puedan comparecer a petición propia ante la Asamblea o bien a petición de los miembros de la oposición.
Pues bien, ayer, no fue ningún consejero el que tuvo que dar explicaciones, sino el presidente de la Ciudad Autónoma. Cualquier ceutí que haya leído que era el presidente de la Ciudad el que comparecía ante la Cámara, lo primero que habrá pensado era que el tema era de la suficiente enjundia como para que fue el cabeza visible del ejecutivo el que debiera responder ante el Parlamento que le eligió hace cuatro años para llevar los destinos de la Ciudad Autónoma de Ceuta. Pues bien, resulta que la oposición solicita un análisis del área de Contratación a lo largo de la presente legislatura y el presidente Vivas, a quien le gustan los porcentajes, porque muchas veces son muy elocuentes, resulta que ofreció nada más que uno, pero verdaderamente revelador: nada más que el 1,2% de los procedimientos de Contratación que se realizan en la Ciudad Autónoma tienen problemas. Con lo cual, aplicando la lógica, resulta que el noventa y ocho por ciento de los contratos que se tramitan están bien hechos. A partir de esa premisa, resulta difícil entender que los veinticinco concejales deban perder más de una hora para hablar del 1,2% de los contratos que tienen algunas lagunas y donde la mayor parte son por errores. Claro, también quedan ocho meses para las elecciones generales y es bueno intentar transmitir a la ciudadanía que el Gobierno está en manos de un grupo de malos gestores, sin embargo, si resulta que más del noventa y ocho por ciento de los contratos están bien tramitados, los argumentos de la oposición caen por su propio peso. Es cierto que han existido equivocaciones y las mismas han sido muy sonoras en los últimos meses, pero equivocaciones existen en todas partes. Cosa bien distinta es que se intente jugar con que las equivocaciones son para beneficiar a alguien. El mismo presidente fue muy claro al dirigirse al portavoz del PSOE, José Antonio Carracao, y le retó a que fuera valiente y diera nombre. Al final, la callada por respuesta. Amagar y no dar, insinuar y no demostrar, al final, va en descrédito de la institución. Al final, quienes decidirán serán los ceutíes.





