La última palabra para que haya un nuevo presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías la tienen los hermanos mayores de las distintas congregraciones de nuestra ciudad, porque así queda establecido por la propia legislación de la Iglesia.
Una vez que se ha cumplido el plazo para que concurrieran quienes estaban interesados en estar al frente de las Hermandades y Cofradías y no presentarse nadie, después de la dimisión de Juan Carlos Aznar, ya se sabe que le toca a la autoridad eclesiástica tomar nota y tanto el Obispo como el Vicario son quienes tendrá la última palabra a la hora de nombrar al nuevo presidente. Pero ese nombramiento debe ser ratificado por parte de los hermanos mayores.
Si desde luego no hay un consenso entre el Obispado y quienes están al frente de las Cofradías ceutíes nos podríamos encontrar en un callejón sin salida, puesto que si la persona que contara con el apoyo del prelado de la Diócesis no cuenta con la ‘fumata blanca’ de los hermanos mayores, todo sería nuevamente empezar porque no habría una solución. Así que la pelota está ahora mismo en el tejado del Obispado, que está en la obligación de buscar un candidato de consenso que sepa, de entrada, que superaría el obstáculo de tener el beneplácito de los hermanos mayores de las distintas Cofradías ceutíes.





