Tienen las tradiciones el impagable encanto de acercar en torno a una ceremonia a generaciones y generaciones, a personas de distinta época y nombre pero de idéntico alma, sentimiento.
Ocurre este pequeño milagro de la vida en los eventos religiosos de mayor calado, como el que a mediodía de ayer se celebró en el Santuario de Nuestra Señora de África, la Misa Rociera.
De tal manera, el templo acogió una misa a la que asistieron, entre otras personalidades, el presidente de la Ciudad, Juan Vivas; la consejera de Educación, Cultura y Mujer, Mabel Deu, el viceconsejero de Juventud, Deporte, Turismo y Festejos, Manuel Coronado; el hermano mayor de la Cofradía de África, José Antonio Fuentes Viña o las reinas de las Fiestas Patronales, un acto religioso que, asimismo, fue seguido por numerosos vecinos de la ciudad, quienes no quisieron faltar a la cita y admirar a nuestra Patrona.
Asimismo, y como no podía ser de otra forma, el acto estuvo acompañado por el amor del Coro de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío, compuesto por voces maestras que sirvieron para otorgar definitivamente a la ceremonia la categoría de inolvidable.
Posteriormente, ya en el recinto ferial la Caseta del Rocío, se celebró el ‘Día del pescaíto’, donde la familia rociera disfrutó con la actuación del grupo ceutí ‘Al Compás’, una muestra más de que las tradiciones son eternas porque apenas se recuerda cuando nacieron y no se vislumbra el final porque no lo tienen.








