Aplazada su creación en numerosas ocasiones, hasta el punto de convertirse en uno de los principales argumentos de queja del sector más crítico del movimiento vecinal, la nueva Unidad de Proximidad y Atención al Ciudadano (UPAC) verá finalmente la luz el próximo martes.
Cristaliza así un proyecto que, entre otros objetivos, pretende acortar la brecha que, en unos barriadas más que en otras, parece distanciar a los agentes de los ciudadanos de a pie. El proyecto nace con la vocación de integrar a esos garantes del orden en un determinado distrito, de forma que se transformen en auténticos detectores de las demandas ciudadanas, percibiendo en primera persona los problemas –en especial los vinculados a la seguridad ciudadana– y colaborando en la formulación de soluciones. De momento, en su estreno, la previsión es que los agentes roten de distrito en distrito al considerar los responsables de su diseño que hay zonas que necesitan mayor atención que otras. De una forma u otra, esa “apuesta personal de Yolanda Bel”, en palabras del superintendente de la Policía Local, Ángel Gómez, debe convertirse en un instrumento eficaz que destierre la idea de ciudad sin ley que aflora en ciertos puntos de Ceuta y, sobre todo, que haga ver a los vecinos más reticentes que los policías locales son parte del engranaje que vela por su bienestar y tranquilidad.





