Hacer demagogia con el cierre de los comedores escolares no parece la mejor de las armas políticas en unos momentos donde son muchas las estrecheces que se viven en numerosas viviendas de nuestra ciudad.
Recoger firmas, quejarse, atacar a la consejera, cuando la misma asegura que tanto Caballas como PSOE están al tanto de toda la operación que se va a desarrollar por parte del Gobierno autonómico, no parece lo más ético. Es cierto que en política casi todo vale, pero cuando hay niños por medio y más con problemas de alimentación, no es una cuestión como para hacer bandería política. La misma Rabea Mohamed ha explicado cual es el plan establecido: ayudar a estos niños a través de los convenios que mantienen con varios organizaciones no gubernamentales y además no solamente a quienes acudían a los centros escolares, sino al conjunto de su familia. Pues bien, ahí es donde en realidad se puede incidir por parte de los partidos de la oposición. Ver si ese plan que se ha establecido y que se va a poner en marcha funciona tal y como se ha descrito desde la Consejería. Jugar a abrir o cerrar los comedores escolares, cuando saben que desde el punto de vista administrativo es ahora mismo difícil y obviar que existe un plan alternativo no parece lo lógico. der al primer partido de la oposición sobre las acusaciones que han estado virtiendo en estos días. En temas como el que nos ocupa no debería haber ni gobierno ni oposición, sino gestores políticos donde lo que menos importa son las siglas.





