María Ángeles Anaya, titular del quiosco 25.070, sito en avenida de África, da 30.000 euros a un cliente anónimo que compró un décimo del número 52265 por tres euros
Pagó tres euros y ganó 30.000. Esta es la operación que, mediante la inestimable ayuda del azar, acaba de sellar un jugador de la Lotería Nacional, una persona que desde el jueves 3 de Abril de 2014 tiene en la mente grabado un número que jamás olvidará: el 52265.
Vendido en el Despacho Receptor 25.070 de Ceuta, ubicada en la avenida de África sin número, se desconoce quién es el agraciado y, ni siquiera la titular del citado quiosco pone nombre a la persona ni ojos al rostro de la suerte: “No sé quién puede ser el agraciado”, cuenta, feliz, María Ángeles Anaya, “no sé si es hombre o mujer ni siquiera. No ha venido para validar el premio. Lo más probable que resida en esta zona porque, aunque también hay compradores esporádicos que pasan por aquí y compran un boleto, la mayoría son clientes habituales”, narra la lotera que vendió el décimo de un premio que repartió por ende 300.000 euros en total, repartidos por lo largo y ancho de la geografía nacional.
Acerca de la sensación que se experimenta al saber que se ha dado un premio, María Ángeles señala que “es de felicidad total”. “Te da mucha alegría”, cuenta, “porque yo quiero que lo que vendo le toque a la gente, para eso estoy aquí, para dar alegría e ilusión”.
“Además”, detalla la lotera, “los clientes de este quiosco son amigos porque vienen casi todos los días y esto hace el roce. Por ejemplo, te cuentan que les hace falta el dinero para una cosa u otra, que si para el hijo que está en paro, que si para tapar un agujero, etcétera”.
En este sentido, María Ángeles añade que “muchas personas además juegan con la ilusión de que les toque un dinerito para mejorar sus vida cotidiana y se conforman con eso, de modo que tampoco se mueren por grandes premios, que es algo que ven un poco más imposible aunque lo imposible en la suerte no existe”. “Seguramente, la persona que le haya tocado será a alguien que le hace falta el dinero”, señala también la lotera con esperanza de que así sea.
¿Y María Ángeles no juega? “Yo, a veces”, responde, “pero nunca me ha tocado nada reseñable, sólo lo justo para recuperar lo que gasté”, dice entre risas. “Quien tiene suerte”, añade, “es mi hijo y estoy segura que a él sí le tocará algo importante alguna vez”.
Por último, y respecto a los premios que su despacho ha dado, María Ángeles señala que “dimos, con el Joker, 10.000 euros en otoño pasado, no hace mucho por tanto. Y también se sellaron aquí premios grandes en pesetas pero en euros lo máximo es 30.000, en concreto hace cinco años en una Primitiva y ahora en esta Lotería Nacional”, concluye mientras abraza a su perrita y atiende ahora a un cliente que llega con la ilusión de ser él el próximo agraciado.






