Su objetivo es alcanzar Europa a través de Ceuta y piden limosna en la puerta de las mezquitas. Varias familias de refugiados sirios y kurdos, según revelaron fuentes de solvencia consultadas, se han asentado en las ciudades del Norte de Marruecos, como por ejemplo Tánger, donde malviven en condiciones muy difíciles y carecen de autorización para alcanzar Europa a través de Ceuta, su verdadera intención.
Durante la visita a algunos de los barrios en los que habitan y constituyen el hogar para estas familias afectadas por la pobreza, se percibe que un número significativo de refugiados sirios sobreviven con la compactación de la basura y duermen en lugares abandonados y a la intemperie. Pese a que el invierno ya ha comenzado, estas familias ni tienen mantas ni ropa suficiente para hacer frente a la bajada de las temperaturas.
Existen varias familias tanto de origen kurdo como procedentes del territorio árabe de Siria, quienes mendigan a las puertas de las mezquitas de estas ciudades puesto que se trata de uno de los mejores lugares para pedir limosna ya que los benefactores marroquíes frecuentan estos templos donde pueden ayudarles a mantenerse con dignidad en el país en el que viven en la actualidad.
Solo buscan el respeto y el aprecio por parte del resto de la ciudadanía marroquí, especialmente, porque algunas de estas familias tienen hijos que necesitan acudir a la escuela durante este curso si no quieren perder el nivel académico que lograron en su país de origen, el cual se encuentra en estos momentos sumido en una guerra civil que enfrenta a los rebeldes con las fuerzas gubernamentales de Bachar Al-Asad.






