Fue hace un año cuando Ceuta entró en esa historia que le tenía vetadas sus puertas: la de la suerte. Tocó uno de los premios del Gordo y la ciudad se convirtió en protagonista, en una jornada de locos para los medios de comunicación pero de alegría generalizada porque se había roto con esa tónica de que ‘aquí, nunca toca’. Pues hoy es el día de la suerte, el día de estar pegados a la televisión, de esperar los números para ver si cuadran con los que aparecen en el décimo de cada uno. Es el día, en definitiva, de seguir con la tradición, una tradición de todos, general a todo el país, que reúne a las distintas sociedades en torno a una esperanza. Hoy es el Gordo, pistoletazo de salida de unas fiestas que ya están aquí. Unas fiestas en las que la celebración, la alegría y las ganas de diversión no deben empañar los valores que deben estar siempre presentes. Los valores de la solidaridad, que ha sido clave en todos estos días en Ceuta a través de las diferentes campañas iniciadas. Los valores de la cercanía y el apoyo a los que lo necesitan, del cariño y de la convivencia. Valores que deben primar todo el año, que deben hacerse presentes para que la sociedad pueda seguir avanzando. Ni la crisis, ni la rebelión social provocada por una nefasta gestión política, debe hundir a una sociedad. Hoy es día de sueños, de esperanzas e ilusiones. Que nunca falten.





