El análisis que hoy publicamos en nuestras páginas, realizado por el Ministerio del Interior, donde se recoge el volumen de participación en las diversas elecciones generales que se han celebrado en nuestro país a lo largo de los últimos treinta y seis años viene a denotar como el entusiasmos democrático ha ido decreciendo en todo el país a medida que la normalidad democrática se fue instalando. Lo mismo sucede en nuestra ciudad, con el cambio que Ceuta aparece en el furgón de cola en la participación. Siempre ha sido una de las quejas primordiales de todas las formaciones políticas cuando se pone punto y final a unas elecciones, pero, luego, realmente no hacen nada para incentivar la participación de la ciudadanía, porque no olvidemos que el día de cualquier votación es la gran fiestas de la democracia. Dentro de unos meses tenemos las elecciones europeas, donde, por supuesto, el número de ciudadanos que acudirán a votar será muy escaso, pero estamos a dieciocho meses y a veinticuatro respectivamente de dos consultas importantes, las autonómicas y las generales. Bueno sería que todos nos propusiéramos de alguna manera recuperar parte de ese espíritu democrático que nos invadió en los primeros años de la democracia, porque votar es un derecho y todos estamos llamados a decidir nuestro futuro. Confiemos en que las aguas vuelvan a su cauce lo más pronto posible por beneficio de todos.





