Con un día de adelanto en el calendario oficial, Ceuta celebró el Día de la Constitución y lo hizo poniendo sobre la mesa la necesidad de afrontar una serie de retos importantes para el país. 35 años después hay amenazas que afloran: la crisis y el afán secesionista explotado por algunos grupos de forma constante son las principales. Las máximas autoridades en la ciudad, el presidente Juan Vivas y el delegado Francisco Antonio González, acertaron en el grueso de un discurso en el que realzaron la necesaria unidad de todos, sin distinciones, para poder salir adelante creyendo en esa recuperación de la que se nos informa constantemente.
España está asentada sobre unos férreos pilares democráticos, pero se ve vapuleada por amenazas que buscan cercenar la importancia de una nación. Los separatismos suponen un ataque a la unión, pero también lo suponen la crisis económica producto de negativas gestiones políticas a lo que se añade la sangría ocasionada por una corrupción que ha terminado por abrir aún más la brecha habida entre el pueblo y los gestores.
Esas amenazas, 35 años después de la Constitución, no pueden hacerse fuertes, no pueden imperar en un país que ha conseguido un nivel de desarrollo y una implantación de servicios básicos que no debemos perder. Por eso, prevalece ese respeto a una Carta Magna que año tras año merece una conmemoración importante ya no solo con actos oficiales sino también con otros desarrollados en centros escolares.
Nuestros hijos, las generaciones venideras deben comprender la lucha, deben entender la valía de nuestra Constitución y deben estar preparados para fortalecer aún más la unión entre todas las comunidades para que no se rompa el país.





