Ya hay sentencia condenatoria para el joven que, siendo menor, retuvo a una psicóloga del centro Punta Blanca, llegando a utilizar un objeto cortante para amenazarle.
Tras el señalamiento de la vista oral, se ha acordado una conformidad por la que acepta su implicación en un delito de detención ilegal, otro de atentado y una falta de lesiones. Por todo ello deberá cumplir dos años de internamiento cerrado en la península (en donde se encuentra desde que se produjeran los hechos) y tres meses de libertad vigilada. Inicialmente la pena que llevaba a juicio el Ministerio Fiscal era superior (elevando la petición hasta los 5 años de internamiento y otro más de libertad vigilada), pero la negociación entre las partes ha terminado con una rebaja.
Los hechos sobre los que el joven ha reconocido su autoría se produjeron el pasado junio y se tuvo que solicitar la intervención de la Policía Nacional tras activarse el protocolo que se pone en funcionamiento en los centros de menores ante casos de este tipo.
El condenado, que en el momento de los hechos era aún menor de edad ya que tenía 17 años, terminó reteniendo a la psicóloga del centro después de que ésta acudiera a hablar con él y entrara en la celda de aislamiento en la que se encontraba.
La liberación de la psicóloga se logró después de que un agente de la UPR ‘negociara’ con el menor, consiguiendo que depusiera su actitud y dejara libre a la trabajadora, a la que amenazaba con un objeto cortante.
Los hechos se sucedieron cuando el menor solicitó entrevistarse con la psicóloga. Durante 45 minutos estuvieron hablando sin problema alguno hasta que, en un altibajo emocional, el interno se puso nervioso y retuvo y amenazó a la trabajadora. De manera inmediata se puso en marcha el protocolo e intervino el director para que cesara en su actitud. Viendo que no lo lograba, el siguiente paso fue llamar a la Policía Nacional, iniciándose así las gestiones para resolver el conflicto suscitado.
El autor de estos hechos se encontraba en Punta Blanca cumpliendo internamiento por otros hechos delictivos que había cometido, a los que se suma ahora el caso de marras.
La retención de la psicóloga duró unos 20 minutos, hasta que se consiguió recuperar la tranquilidad y conseguir la liberación sin daño alguno. De hecho tal y como explicaba el agente ‘negociador’ a este medio 48 horas después del suceso, el interno pudo haber lesionado a la trabajadora que, convertida en su rehén, no podía liberarse de la presión que el muchacho ejercía sobre ella con el objeto.
En la condena acordada por conformidad entre las partes, se ha señalado que una vez cumpla los dos años de internamiento cerrado, lleve un control por parte de los funcionarios del Área de Menores para que, durante tres meses, le hagan un seguimiento constante. De incumplirse ese periodo de libertad vigilada, se contemplan nuevas sanciones que son dictadas por un juzgado de menores.
Problemas con un celador
Seis días después de estos hechos, el interno que había retenido a la trabajadora agredió en el patio del reformatorio a uno de los celadores. Lo hizo haciendo uso de un objeto cortante que tenía en su poder en el momento en que se procedía a su traslado a la habitación. Se trata de un interno que presentaba altibajos emocionales y que al poco de sucederse los hechos fue trasladado a otro centro de la península. Por esta segunda agresión también se presentó denuncia en dependencias policiales, aunque no fuera de la gravedad de la que ha causado esta sentencia condenatoria. Éstos y otros hechos que se sucedieron en el tiempo provocaron que los sindicatos se unieran en la denuncia de falta de seguridad en Punta Blanca exigiendo la adopción de más medios.






