Los efectivos que componen la unidad cumplen un estricto y completo régimen deportivo acometiendo el cumplimiento de pruebas específicas del pentatlón militar
Se habrá quedado España sin poder disfrutar de la celebración de unos Juegos Olímpicos en Madrid en el año 2020 pero este país cuenta con deportistas de leyenda, véase Nadal, Gasol o Casillas o con una afición fiel que hace que la llama olímpica brille pese a su ausencia. Y tiene la nación también un Ejército compuesto por gente sana, máquinas engrasadas a base de una ardua preparación que se cumple a rajatabla a diario en los distintos emplazamientos militares con los que cuenta el Ministerio de Defensa a lo largo y ancho de la geografía nacional.
Como el acuartelamiento del Serrallo y alrededores, donde cada mañana nace alumbrando a los efectivos militares que patean, ladera arriba, ladera abajo la zona. "No sólo corremos", informa el capitán Alberto Ortega Crespo, jefe de la primera compañía de la IV Bandera de La Legión, a cuya supervisión se encuentran veinticinco patrullas compuestas por un mando, ya sea oficial o suboficial, y cinco patrulleros, "lo que hace un total de 150 legionarios que participan en la prueba", explica.
La prueba a la que se refiere es en realidad un completo programa físico que los legionarios han desarrollado en la semana que concluye y que sirve también, de un modo u otro, para festejar el aniversario "porque La Legión tiene un marcado carácter deportivo desde su creación", cuenta Ortega.
"En concreto", explica, "la prueba consiste en afrontar una carrera de cuatro kilómetros, que transcurre por el Pantano del Infierno, y que se empieza desde la pista de deportes de Recarga y se termina en la misma". "Una vez que llegan aquí, se les manda a una de las cinco estaciones que hay".
Éstas son: lanzamiento de granada, apreciación de distancia, el tiro, montaje y desmontaje de la ametralladora "y otra nueva prueba, que se estrena este año, que se denomina crossfast, que es una prueba de fuerza", señala Ortega.
Testigos directos de las distintas fases de la prueba son el general 2º jefe de la Comandancia General de Ceuta y jefe de la Base Teniente Ruiz, Julio Herrero Isla, y el coronel jefe de La Legión, Antonio Juan Alemán Artiles, quienes se han desplazado hasta Serrallo–Recarga para presenciar in situ la ejecución que los 150 participantes hacen de las distintas modalidades programadas.
"El lanzamiento de granada", detalla Ortega, "es una prueba típica del pentatlón militar, que consiste en tirar una granada de seiscientos gramos a una distancia de veinte metros. Son dieciocho granadas y cada patrullero tiene que tirar tres, si cae dentro del círculo de un metro de diámetro se considera bueno. Conforme se meten más granada, se consiguen bonificaciones que resta tiempo en el resultado obtenido en la carrera".
Respecto a la prueba de tiro, el capitán indica que "se ha puesto un objetivo a cincuenta metros con la idea de que se dé a cinco globos e igualmente en cuanto más se vayan rompiendo, tiempo que se restará de la carrera" cuenta para saltar hacia la fase de montaje y desmontaje, "que consiste en hacer estas operaciones en una ametralladora ligera MG 42 en el menor tiempo posible".
La apreciación de distancia, "prueba también típica militar", cuenta con la señalización de un punto elevado que marca distintos sitios y los efectivos tienen que decir qué metros puede haber, concediéndose un margen del diez por ciento, por exceso y por defecto. El crossfast por su parte es una prueba de fuerza, decisión y mando "y en ella los efectivos tienen que hacer una carrera de 25 metros, llegar a una ruedas pesada de camión, trasladarla sin hacerlas rodar a quince metros, donde hay tres camillas. Aquí tienen que recorrer otros 25 metros para trasladar cincuenta sacos. Luego corren diez metros más donde se encuentran 24 petacas de veinte litros llenas de agua y tienen que subirla a un camión con una altura de dos metros".
De manera continuada, todas las fases de las pruebas se van desarrollando en Serrallo–Recarga y alrededores, otorgando una estampa deportiva, con efectivos saltando, corriendo, derrochando fuerza con afán de superación, muy propia de villas olímpicas y de espíritus sanos.








