La inquilina empujó la puerta hacia fuera para que no entraran y asegura que le enseñaron un arma N. A. M. sigue aún asustada en su casa, cerrada a cal y canto, en la calle Fuerte, en el centro de Príncipe Alfonso. El sábado se encontraba en la vivienda con sus dos hijas menores de 7 y 9 años y escuchó unos ruidos pasadas las 2:30 de la madrugada. “Mi marido y mis dos hijos mayores estaban en una boda y quizá pensaron que la casa estaba vacía pero yo nunca la dejo sola porque esta barriada ya no es lo que era y cada vez hay más robos”.
Los ruidos venían de la azotea y entonces subió hasta allí y se asomó a una ventana. “Vi a los encapuchados que trataban de abrir la puerta y yo entonces desde el otro lado la empujaba para que no entraran. Me enseñaron una pistola. Venían armados”. Entonces ya tras el forcejeo saltaron por la azotea hasta la terraza de un vecino y de allí ya se escaparon. La vecina llamó de inmediato a la Policía “que tardó bastante en llegar, que se dice pronto, y a eso no hay derecho”, apunta. Además, la vecina asegura que cuando llegaron al a vivienda los agentes “ni siquiera cogieron huellas y tan sólo miraron el lugar por donde se escaparon”. Ella misma asegura que “eran unos niñatos y sabemos la identidad de dos de ellos y se lo dijimos a la Policía que debe tomar cartas en el asunto porque estamos hablando de un intento de allanamiento de morada con un arma y eso es muy grave”. Aún no sabe de donde sacó las fuerzas para conseguir que no abrieran la puerta y explica que “si es mi madre la que está en la casa no podría haberlo evitado y quién sabe lo que hubiera pasado si hubiesen conseguido entrar”.
Los robos se han incrementado en la barriada hasta el punto de que “se producen casi a diario”. Así lo han denunciado desde la Asociación de Vecinos que lamenta el giro que ha dado la barriada en los últimos años donde reina la inseguridad y la delincuencia.






