l Algunos recuerdan que era una provocación bañarse en la playa antes de que la Virgen del Carmen lo hiciera l Los ceutíes no faltan a una cita que cumple ya 72 años
África perdió a uno de sus hijos con 43 años. La enfermedad se lo llevó por más que le pidió a la Virgen del Carmen que lo salvara. “Aún así, voy tras ella y le tengo mucha fe porque me ha ayudado mucho”. Descalza, a la entrada de la capilla, espera nerviosa junto a varias hijas y vecinas, que salga. Dentro, también están los yernos y nietos que la llevarán a hombros. “somos una familia de pescadores de toda la vida y eso es algo que llevamos muy dentro. Mi marido pescador, mi padre, mi abuelo... y la Virgen del Carmen significa para nosotros”. Con el Himno de España y vítores a la Patrona de los Mares, decenas de personas derraman lágrimas a su paso. Bella es una de ellas. “hoy mi cuñado cumpliría años. Murió en el mar, pescando, ahogado con 28 años”, recuerda. No sola la barriada de La Almadraba, Juan XXIII y los alrededores se vuelcan con la salida procesional que este año cumple ya 72 llevándose a cabo. A esta ceremonia se unen centenares de ceutíes por considerarla una de las más especiales. Damián organiza cada detalle. “Soy un simple feligrés y devoto”, puntualiza reconociendo que desde la organización de la seguridad, que la playa esté acondicionada para recibir a la Virgen, las flores, los cultos... y tantas cosas y detalles que hacen que cada año que pase todo transcurra según lo esperado. “Muchos esperan verla metiéndose en el agua... de hecho, hace medio siglo o más, era un atrevimiento meterse en el agua antes de que ella lo bendijera”. Varios ancianos que han acudido a la cita, reconocen que es cierto y pocos son los que saben que fue en 1941 cuando se inauguró el templo que acoge una Virgen, que mecida al compás del Coro Rociero cantando ‘Dios te salve reina marinera’ se reencontró con sus fieles, entre los que se encontraban las principales autoridades de la Ciudad, sobre la arena de La Almadraba.
Durante la ceremonia, oficiada por el párroco del lugar José Manuel González, se animó a mantener una tradición muy arraigada en Ceuta y se recordó a todos los que dejaron la vida en el mar no sólo faenando, sino también “cuando tratan de cruzar el Estrecho en busca de una vida mejor”.
En el recuerdo de todos, muchas personas ausentes. Parejo, sereno, le pidió “salud y trabajo que son muchos los que no tienen” y volvió a dar voz, desde un segundo plano, a todos los que hacen posible que cada año se cumpla la tradición. Quieren, para evitar pasar por el calvario que este año se produjo a causa de las lluvias con las inundaciones de la capilla, que se suba 20 centímetros el bordillo. “Eso es lo único que podría evitar que vuelva a entrar el agua y no hay por qué esperar a la gran obra que anuncian porque simplemente esa subida de la acera remediaría el problema”, comenta Damián. Y tras procesionar por las barriadas limítrofes, volvió a su templo amparada por el cariño de todos sus fieles.
Destacar en el apartado de los sucesos que la Guardia Civil, por su parte pudo detener a un individuo que se había dado a la fuga tras atracar a una mujer en la parada del autobús y causarle lesiones leves tras un forcejeo en el que únicamente hubo que lamentar finalmente que se rompiera el móvil de la vecina.
“La capilla va a seguir aquí aunque nos tiren los cascotes encima de la cabeza”
El capataz del grupo de costaleros cumple ya media década entregado a la causa de una tradición que asegura seguirá manteniéndose en el mismo lugar: en la capilla de la Almadraba. Sobre la posibilidad de que se venga abajo por órdenes de Fomento o de Medio Ambiente asegura que “la capilla de la Virgen del Carmen va a seguir aquí aunque nos tiren los cascotes encima de la cabeza porque no vamos a permitirlo. Somos muchos y es mucho el cariño y el significado que tiene para centenares de personas”. Su pensamiento es el de todos los fieles que ayer se concentraron en torno a la playa de La Almadraba y momentos antes frente a la puerta de la capilla, que desde que el uno de noviembre de 1941 se puso en pie cumpliendo el pescador y patrón de barcos Antonio Fuentes ese sueño, alberga a la Virgen del Carmen de uno de los barrios más vinculados al mar de la Ciudad y que ayer salió al compás del Himno Nacional entre gritos de guapa, lágrimas de emoción y aplausos y regresó del mismo modo.
“La vida me ha dado golpes pero sigo teniéndole fe”
Descalzas y con un nudo en la garganta adornada por el cordón del que cuelga la imagen de la Virgen del Carmen, Nieves, Margarita, Paqui, Lidia, África y Bella esperan la salida de la imagen. “Es algo que llevamos muy dentro en mi familia con padre, abuelo, bisabuelo y tatarabuelo pescador”, explica una de las hijas de África que reconoce que “aunque la vida me ha dado golpes, aquí sigo detrás de ella y teniéndole mucha fe”.
Acompañada de buena música
Al Coro del Rocío y a la Agrupación Musical Nuestro Padre de Jesús Caído y Virgen de la Amargura con Miguel Seglar al frente, se sumaron además las sirenas de los barcos que quisieron estar presentes en el bautismo de las aguas de La Almadraba para acompañar a la Virgen del Carmen de La Almadraba durante la salida de este año. Los devotos agradecieron la presencia de las autoridades, como cada año.







