“Si lo ha hecho un hombre, ¿por qué no puede hacerlo una mujer?”. A esta pregunta le ha encontrado respuesta la madrileña Alicia Sornosa, que acaba de convertirse en la primera española en dar la vuelta al mundo en una motocicleta para dejar a un lado tabúes que esta aventurera destierra. Más de un año y medio de tiempo empleado -comenzó el 11 de septiembre de 2011 en Formigal-, más de 77.000 kilómetros y una motocicleta BMW F 650 GS bautizada como Descubierta son algunos de los datos de algo que más que un reto se convirtió en una reivindicación, aderezado por unas buenas dosis de valentía y superación.
Así lo cuenta en esta entrevista tras pasar este fin de semana en la ciudad participando en una conferencia y en un acto solidario para recoger alimentos, del que ya dio cuenta El Faro en su edición del pasado domingo.
“Los motoristas somos solidarios y hay que seguir siéndolo”, dice en su primera reflexión esta periodista de profesión metida a aventurera. “La afición de viajar la tenemos todos y sólo hace falta buscar los momentos oportunos para hacerlo. Además, mi padre ha sido campeón de España de todo lo que corrió como piloto de coches y ahí me viene el gusanillo de las motos, la carretera y la aventura”. Así justifica el inicio de su aventura de dar la vuelta al mundo.
Más allá de ver su gesta como una hazaña mira hacia el papel de la mujer en la sociedad: “Espero que sirva para que muchas mujeres se den cuenta que aunque la moto sea un poco grande o pesada podemos con ella y siempre nos van a ayudar vayamos donde vayamos. A las mujeres todavía nos queda un poco más por impulsarnos o creernos que podemos hacerlo”.
Cuando mira hacia atrás, Alicia Sornosa no puede evitar decir que “mucha gente no se creía que iba a conseguirlo, no se fiaban de mi moto o de mí pero lo he logrado”, ha dicho con satisfacción.
Eso sí, reconoce que toda ayuda es poca en un viaje de estas características. “Si vas solo a todas partes y no convives o dejas que los demás te ayuden será muchísimo más difíciles y probablemente fracases, por lo que estoy agradecida a todos los que me han ayudado en este camino”.
La lista sería interminable. “Me han abierto las puertas de sus casas, me han ayudado a cruzar una frontera, a enseñarme su país o ciudad ... mucha gente ha confiado en mí, gente que no conocía y por ello pienso que ha sido el viaje de muchas personas”.
La mayor dificultad la encontró en África, donde lo pasó “muy mal en esa primera parte del viaje, acababa de salir con la moto cargada, no tenía experiencia y me vi en lugares sin asfalto, con tierra y barro o arena, por lo que lloré mucho porque fue muy duro. En Australia estaba sola pero me ayudaron, en Alaska encontré a otros españoles que me acompañaron y en centroamérica me acompañó el Búfalo de Cádiz ... siempre he estado rodeada de gente que me echaba una mano”.
Y ahora reconoce que su aventura ha dado paso a un programa de televisión que se estrenará después del verano. “Será una serie documental llamada Comparte la carretera que se emitirá en un canal nacional y servirá para averiguar cómo es un viaje en moto, lo que se sufre, lo que se disfruta, lo que se ve, donde se duerme o como pasas las fronteras”.
Aunque no puede avanzar muchos detalles también indica que “tendrá un fuerte componente social porque Cruz Roja, Unicef u otras oenegés me ayudarán a llegar hasta algunos puntos donde llevan ayuda y explicaremos lo que pasa con ese dinero que donamos. También será importante porque todo el punto de vista será de una mujer, que es lo que a veces falta en la televisión”.
El programa tendrá tres temporadas. “Una hasta navidades, otra hasta Semana Santa y la tercera hasta el verano, será muy divertido y gustará a mucha gente. No será en directo porque es muy complicado hacerlo pero sí habrás conexiones en directo por internet. Será un programa muy dinámico y es un formato nuevo que no se había hecho en España”.
Por todo ello, Alicia Sornosa se muestra orgullosa de volver a ser la primera en algo. “Una aventura que normalmente ha sido realizada por hombres y parece que era muy raro que las mujeres lo hicieran; a veces la sonrisa vale más que la fuerza y las mujeres lo tenemos mucho más fácil que los hombres”.
Y por último, no disimula su satisfacción por ser la primera en algo: “Es algo muy bonito, ser primero en cualquier cosa es muy importante y me gusta”, añade entre risas.






