Hoy hace un año que la Asociación Deportiva Ceuta sufría el descenso administrativo de la Segunda División B por impago a sus jugadores, que denunciaron a la AFE.
Después de 16 años en la categoría de bronce, cinco eliminatorias de ascenso y partidos en Copa del Rey ante equipos de Primera División, en dos ocasiones ante el FC Barcelona (la última visita en 2010), el club que presidía José Antonio Muñoz no podía afrontar las deudas con los jugadores.
Un año atípico en el que la plantilla se ejercitó en San Juan de Aznalfarache (Sevilla) para abaratar costes y con el catalán Sergio Lobera al frente, ahora destacando en la UD Las Palmas de la Liga Adelante.
El equipo no cobró durante media temporada, lo que se convirtió en una de las imágenes del año, tanto en Ceuta como fuera de ella, con los jugadores arrodillados en el terreno de juego al comienzo de los partidos denunciando públicamente su situación.
Muñoz excusó su fracaso acusando a la Ciudad de no cumplir con sus promesas (nunca por escrito) de un presupuesto superior, una relación que tras años de bonanza se rompió y cuyos coletazos no se aplacan a día de hoy, salpicando de forma directa a la Federación de Fútbol de Ceuta, una guerra abierta y sin asomo de paz en el horizonte, de momento.
Al no poder competir en Tercera por acarrear una deuda importante de miles de euros, el club no podría competir en categoría nacional (el Montilla tomaría su plaza), renunciando por tanto y sin posibilidad además de poder participar en las competiciones locales.
Con este ya son dos los clubes que han desaparecido, oficialmente, de manos de José Antonio Muñoz, ya que en 1991 ocurrió lo mismo con la Agrupación Deportiva Ceuta.
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