Un año y medio han tardado los menores acogidos por la Ciudad en regresar al centro Mediterráneo, que ha reabierto este miércoles sus puertas después de una reforma integral que se acometió a raíz del incendio provocado por una de las chicas en diciembre de 2011. Sus doce ocupantes actuales han comenzado a disfrutar de unas instalaciones modernas en las que se han cuidado todos los detalles para que estos chavales, en una situación complicada, puedan disfrutar de todas las comodidades de cualquier hogar. Y durante todo este tiempo, la Ciudad ha dispuesto de parte de las instalaciones de la residencia Nazaret, que acogió a los menores sin dudarlo ni un instante debido a las obras que era necesario acometer. El área de Menores ha mejorado sustancialmente sus instalaciones de acogida en nuestra ciudad en los últimos tiempos. Atrás queda en el tiempo ese centro innombrable como era el de la Esperanza, una vergüenza de la administración, pasándose al albergue de Hadú, al que se le ha dado utilidad, y a este remozado Mediterráneo que acerca a estos críos la calidez del hogar. Solo queda que el proyecto para el nuevo centro en Calamocarro no se quede olvidado en algún cajón.





